Justo la semana que se celebra en Madrid la Copa del Rey de basket, Barça y Madrid llegan con un favoritismo claro. Los dos han ganado sus partidos y los dos lo hicieron realmente cómodos aunque el resultado del Madrid diga lo contrario. Lo que le pasó al equipo de Messina es que, viendolo ganado, se dejó llevar algo, pero la realidad es diferente. Los dos son superiores a todos y en la Copa deben serlo también.
Aunque es cierto que el torneo copero es especial. Casi ningún favorito gana casi nunca, a no ser del Barça el año pasado o de algún caso, los menos. Ayer el equipo de Pascual se deshizo con una facilidad pasmosa del Power Valencia que llegaba sin De Colo, pero que no hizo ademán casi de ganar en el Palau. Sólo en el primer cuarto aguantaron los de Pesic.
El Madrid ganó al Bilbao por cuatro puntos pero lo pudo hacer más holgado. Bien Fisher, bien Sergio, bien Mirotic. Lo que cuenta en el equipo de Messina es que lleva 18 partidos ganados en casa, todos los que ha jugado y que cada vez más se acerca a un modelo demandado por el italiano. No es aún esa Kinder o ese CSKA que moldeó Ettore en tiempos anteriores, pero huele a Final Four y que le va a poner las cosas complicadas al Barcelona. Sólo es cuestión de creer.
La jornada de ayer nos deja la gran victoria de Estudiantes en Badalona. Miren por donde creo que Asefa va a luchar hasta el final por play-off. Ayer llegó a ir ganando de casi 30 puntos para dejarse llevar en el último cuarto pero, claro, cuando el marcador estaba 50- 75. No está en Copa pero los de Casimiro han ganado en Valencia, Málaga y Badalona y en casa a Caja Laboral y Barça. Sólo es cuestión de limar algún detalle y lucharán sin duda por estar en la fase final. los detalles pasan por no dejarse remontar 17 puntos en Granada, no perder en casa ante Manresa, no ceder por casi 20 puntos en San Sebastián y esas cosas.
Me fijo también en Valladolid que arrasó a Manresa y en Gran Canaria que no llega mal a la Copa tras vencer al Caja Laboral. El equipo de Ivanovic va a notar más que nunca jugar partidos jueves y domingo y ya lo está percibiendo. Ha perdido ocho encuentros en ACB, prácticamente los que perdió en las temporadas completas que Ivanovic dirigió al equipo. Algo falla.
Dando a Granada por descendido a no ser de milagro absoluto, la otra plaza va a estar disputada. se quiere salir de allí el Cai que ganó al colista sin despeinarse. Quieren huir del descesno Alicante, Manresa y Menorca pero los tres perdieron esta jornada. También Lagún Aro, que respira tras cinco derrotas seguidas. Esto es la ACB y habrá pasión hasta el final.
Un blog de baloncesto en el que podrás encontrar columnas de opinión, crónicas, firmas invitadas, noticias y rumores sobre el mundo de la canasta
lunes, 7 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
Navarro ha vuelto
Siempre es buena noticia que las estrellas no se vayan, que no corras el riesgo de no volver a ver, tras una lesión, a un jugador al mismo nivel de antes. Personalmente temí por un momento que Juan Carlos Navarro, a punto de cumplir lo 31, fuera de esos casos tras un inconveniente en forma de baja que le ha tenido apartado varios partidos esta temporada. Pero no, “la bomba” es eso, la bomba.
Navarro anotó el otro día 28 puntos en Eslovenia ante el Olimpia y había anotado 21 ante el Maccabi. Así empieza una estrella el Top 16 para su equipo, sin ningún tipo de arruga, pidiendo los balones, haciendo de guía. El Barça ha plasmado sin despeinarse su pase a los cuartos de final de la Euroliga donde tendrá, si algo brutal no pasa, el factor cancha a favor. Es decir, tres cuartos de Final Four conseguida y este año es en casa.
Estuvo Navarro desaparecido a principio de año, renqueante, estuvo de baja desde mediados de noviembre. El Barça perdió 3 partidos en aquella época en ACB, los mismos que había perdido toda la temporada anterior. Pero volvió Juanqui y todo cambió. El Barça ha ganado en ACB nueve encuentros consecutivos y en la Euroliga no hay quien pare, ahora, al conjunto de Pascual, tras una primera fase en la que terminó, por algo será, tercero de su grupo.
Por supuesto no digo con esto que Navarro sea el Barça. También lo es Mickeal que aún no ha reaparecido y que cuando lo haga hará temblar los cimientos ligueros. Lo que si digo es que el catalán es muy importante en el club. Por todo y no sólo por su faceta de jugador. Reúne condiciones que le convierten en el alma culé.
Pero ya estoy más tranquilo. He visto a uno de los mejores Navarro que se recuerdan en el encuentro de Euroliga del otro día en Lubjlana. No estoy seguro, de hecho, de haber visto a un jugador ser más para un equipo que aquel día Navarro. 28 de los 68 puntos del equipo. Excelso. Para que luego digan quién es estrella y quién no. Aquí, señores y hablando de basket, las estrellas sólo se cuentan con los dedos de una mano
Navarro anotó el otro día 28 puntos en Eslovenia ante el Olimpia y había anotado 21 ante el Maccabi. Así empieza una estrella el Top 16 para su equipo, sin ningún tipo de arruga, pidiendo los balones, haciendo de guía. El Barça ha plasmado sin despeinarse su pase a los cuartos de final de la Euroliga donde tendrá, si algo brutal no pasa, el factor cancha a favor. Es decir, tres cuartos de Final Four conseguida y este año es en casa.
Estuvo Navarro desaparecido a principio de año, renqueante, estuvo de baja desde mediados de noviembre. El Barça perdió 3 partidos en aquella época en ACB, los mismos que había perdido toda la temporada anterior. Pero volvió Juanqui y todo cambió. El Barça ha ganado en ACB nueve encuentros consecutivos y en la Euroliga no hay quien pare, ahora, al conjunto de Pascual, tras una primera fase en la que terminó, por algo será, tercero de su grupo.
Por supuesto no digo con esto que Navarro sea el Barça. También lo es Mickeal que aún no ha reaparecido y que cuando lo haga hará temblar los cimientos ligueros. Lo que si digo es que el catalán es muy importante en el club. Por todo y no sólo por su faceta de jugador. Reúne condiciones que le convierten en el alma culé.
Pero ya estoy más tranquilo. He visto a uno de los mejores Navarro que se recuerdan en el encuentro de Euroliga del otro día en Lubjlana. No estoy seguro, de hecho, de haber visto a un jugador ser más para un equipo que aquel día Navarro. 28 de los 68 puntos del equipo. Excelso. Para que luego digan quién es estrella y quién no. Aquí, señores y hablando de basket, las estrellas sólo se cuentan con los dedos de una mano
miércoles, 12 de enero de 2011
El gran fichaje de Batista
Este artículo lo publiqué en www.sportyou.es el 12-1-2011
Llega Batista al Caja Laboral y, de repente, el equipo vasco, si todos los condicionantes se dan, se convierte en clara alternativa al Barça y al Madrid. Esto debería ser una obviedad pues estamos ante el último campeón de Liga, pero sigue dando la sensación de que Barça y Madrid están algo por encima de los de Ivanovic. Repito aunque se trate del último campeón.
Por eso digo que Esteban Batista aportará lo que le faltaba a este equipo este año. Tras la marcha de Splitter a la NBA el Caja Laboral se había quedado sin cinco nato, ya que Barac no puede sólo con la responsabilidad. Considero a Batista un cinco pero es cierto que puede jugar, ha jugado y seguirá jugando de cuatro. La pregunta es ¿Cómo jugará Batista con Ivanovic? La respuesta, yo la tengo clara. De cuatro y de cinco.
Si tienes a Teletovic que te hace una buenísima labor de cuatro, incluso de tres en algunas circunstancias y se te ha marchado Haslip (otro dia hablamos de la infamia que ha cometido el equipo con este jugador) la solución es Teletovic de cuatro. Como no se dio oportunidad a Pietrus aunque el francés cumplió siempre que jugó, pues se quedaron sin cuatro nato. Ahora Batista viene a arreglar literalmente todos los problemas del juego interior. Cuando juegue Varac se alejará un poco del aro y buscará espacios. Cuando no juegue el croata, que serán muchos minutos, Batista hará de cinco al estilo Splitter.
Con un quinteto formado en cuatro de sus posiciones por Huertas, Logan, San Emeterio y Teletovic siempre dijimos y pensamos que faltaba rellenar el vacío de Splitter. El Caja Laboral ya lo tiene e Ivanovic se tiene que frotar las manos. El versátil jugador uruguayo puede solventar partidos donde más duele a los rivales y puede ser letal en las jugadas de bloqueo y continuación, las que más le gustan al bueno de Dusko.
Es, en definitiva de esos fichajes que marcan una temporada. De repente no éramos tan candidatos y de la noche a la mañana si lo somos. De repente estábamos huérfanos y al día siguiente vemos la luz. De esos traspasos que en el mundo del fútbol serían impensables en medio de la temporada, pero que en el mundo de la canasta son incluso bien vistos. Al Fuenlabrada le solucionan la temporada los 900.000 euros que cobra por el traspaso. Vamos, que incluso no encontrando patrocinador, la temporada está resuelta.
Llega Batista al Caja Laboral y, de repente, el equipo vasco, si todos los condicionantes se dan, se convierte en clara alternativa al Barça y al Madrid. Esto debería ser una obviedad pues estamos ante el último campeón de Liga, pero sigue dando la sensación de que Barça y Madrid están algo por encima de los de Ivanovic. Repito aunque se trate del último campeón.
Por eso digo que Esteban Batista aportará lo que le faltaba a este equipo este año. Tras la marcha de Splitter a la NBA el Caja Laboral se había quedado sin cinco nato, ya que Barac no puede sólo con la responsabilidad. Considero a Batista un cinco pero es cierto que puede jugar, ha jugado y seguirá jugando de cuatro. La pregunta es ¿Cómo jugará Batista con Ivanovic? La respuesta, yo la tengo clara. De cuatro y de cinco.
Si tienes a Teletovic que te hace una buenísima labor de cuatro, incluso de tres en algunas circunstancias y se te ha marchado Haslip (otro dia hablamos de la infamia que ha cometido el equipo con este jugador) la solución es Teletovic de cuatro. Como no se dio oportunidad a Pietrus aunque el francés cumplió siempre que jugó, pues se quedaron sin cuatro nato. Ahora Batista viene a arreglar literalmente todos los problemas del juego interior. Cuando juegue Varac se alejará un poco del aro y buscará espacios. Cuando no juegue el croata, que serán muchos minutos, Batista hará de cinco al estilo Splitter.
Con un quinteto formado en cuatro de sus posiciones por Huertas, Logan, San Emeterio y Teletovic siempre dijimos y pensamos que faltaba rellenar el vacío de Splitter. El Caja Laboral ya lo tiene e Ivanovic se tiene que frotar las manos. El versátil jugador uruguayo puede solventar partidos donde más duele a los rivales y puede ser letal en las jugadas de bloqueo y continuación, las que más le gustan al bueno de Dusko.
Es, en definitiva de esos fichajes que marcan una temporada. De repente no éramos tan candidatos y de la noche a la mañana si lo somos. De repente estábamos huérfanos y al día siguiente vemos la luz. De esos traspasos que en el mundo del fútbol serían impensables en medio de la temporada, pero que en el mundo de la canasta son incluso bien vistos. Al Fuenlabrada le solucionan la temporada los 900.000 euros que cobra por el traspaso. Vamos, que incluso no encontrando patrocinador, la temporada está resuelta.
martes, 28 de diciembre de 2010
La calidad humana de Pablo Prigioni
Nunca dudé que los jugadores de basket fueran en general más amables que los de fútbol. para ser concretos los jugadores de equipos grandes. Ese es el caso de Pablo Prigioni que se pasó esta tarde de martes por los estudios de Es Radio para charlar con Pedro Bonofiglio sobre su vida y sobre su estancia en el Madrid. Allí tuvimos la oportunidad de hablar con el extraordinario base argentino los que habitualmente trabajamos en el programa, un servidor y Sergio Valentín (si no sabes de basket, querido Sergio, qué bien los disimulas porque le hiciste a Pablo dos preguntas muy acertadas). Además compartían debate Matías Castañón y Guillermo Dominguez.
Nunca dudé, además, de la calidad humana en especial de este currante del basket, que eso es lo que es Prigioni. Desde sus comienzos en Argentina, duros, hasta llegar a la ACB, también momentos duros ya que no jugaba habitualmente en Fuenlabrada y tuvo que marcharse a Alicante para que lo reclutara Tau. Prigioni ha tenido que machacarse emocionalmente para superar momentos tremendos, hasta llegar a explotar como jugador, hasta recoger esta recompensa que recoge ahora. La veteranía le ha llegado en un Real Madrid, pero se va a marchar, cuando lo haga, lleno de títulos (dos Ligas, tres Copas). Lo único que se le escapa es la Euroliga con tres llegadas a Final Four pero sin meta, quedándose siempre a las puertas, finalista una vez, semifinalista otras tres.
Nos ha demostrado Pablo en la charla, porque no ha sido un programa de radio, ha sido una charla amena, que disfruta de este deporte, que lo vive, que no hay, en apariencia, mal rollo en el vestuario, y que quiere mucho a Pedro Bonofiglio. Ha perdido la bendita siesta que él mismo confiesa cumplir cuando hay doble sesión de entreno por venir al programa. Y eso no es ninguna tontería. Pero aparte de todo nos demostraron esta tarde los dos, jugador y periodista que su relación es de una amistad plena, llena de matices, como aquellos que rememoran en cuanto se les deja hablar cinco minutos casi a solas, o aquellos en los que Pedrito casi pierde la voz recordando quién le ayudó en su llegada a España, por el año 2000. Ese no fue otro que quien estaba sentado esta tarde a menos de un metro en el estudio.
Es otro tipo de calidad que algunas estrellas del fútbol han perdido o no han tenido nunca la que ha demostrado Prigioni. La han abandonado por la egolatría, por el distanciamiento con el periodista, por la altanería. Estos chicos del tan modesto deporte llamado basket tienen una clase especial y siempre se demuestra en este tipo de ocasiones. Por supuesto habrá excepciones pero serán mínimas, casi imperceptibles. Unos deportistas que aceptan jugar cuatro jornadas en diez días y que en navidades juegan tres veces merecen algo especial. Merecen, sin ir más lejos, el reconocimiento y el clamor del aficionado. A ver si de una vez por todas el fútbol aprende. Aunque será complicado. No vaya a ser que haciéndonos caso se vuelvan humanos y accesibles
Todo el agradecimiento a Pablo Prigioni, un número uno, un tipo que se come el partido a su antojo, que domina el encuentro como casi ningún base en Europa. Un tipo que mantuvo una charla cordial de 50 minutos con un amigo y tres desconocidos, que espero no le hayamos puesto en ningún brete. Y aunque así sea él nos lo perdonará.
Nunca dudé, además, de la calidad humana en especial de este currante del basket, que eso es lo que es Prigioni. Desde sus comienzos en Argentina, duros, hasta llegar a la ACB, también momentos duros ya que no jugaba habitualmente en Fuenlabrada y tuvo que marcharse a Alicante para que lo reclutara Tau. Prigioni ha tenido que machacarse emocionalmente para superar momentos tremendos, hasta llegar a explotar como jugador, hasta recoger esta recompensa que recoge ahora. La veteranía le ha llegado en un Real Madrid, pero se va a marchar, cuando lo haga, lleno de títulos (dos Ligas, tres Copas). Lo único que se le escapa es la Euroliga con tres llegadas a Final Four pero sin meta, quedándose siempre a las puertas, finalista una vez, semifinalista otras tres.
Nos ha demostrado Pablo en la charla, porque no ha sido un programa de radio, ha sido una charla amena, que disfruta de este deporte, que lo vive, que no hay, en apariencia, mal rollo en el vestuario, y que quiere mucho a Pedro Bonofiglio. Ha perdido la bendita siesta que él mismo confiesa cumplir cuando hay doble sesión de entreno por venir al programa. Y eso no es ninguna tontería. Pero aparte de todo nos demostraron esta tarde los dos, jugador y periodista que su relación es de una amistad plena, llena de matices, como aquellos que rememoran en cuanto se les deja hablar cinco minutos casi a solas, o aquellos en los que Pedrito casi pierde la voz recordando quién le ayudó en su llegada a España, por el año 2000. Ese no fue otro que quien estaba sentado esta tarde a menos de un metro en el estudio.
Es otro tipo de calidad que algunas estrellas del fútbol han perdido o no han tenido nunca la que ha demostrado Prigioni. La han abandonado por la egolatría, por el distanciamiento con el periodista, por la altanería. Estos chicos del tan modesto deporte llamado basket tienen una clase especial y siempre se demuestra en este tipo de ocasiones. Por supuesto habrá excepciones pero serán mínimas, casi imperceptibles. Unos deportistas que aceptan jugar cuatro jornadas en diez días y que en navidades juegan tres veces merecen algo especial. Merecen, sin ir más lejos, el reconocimiento y el clamor del aficionado. A ver si de una vez por todas el fútbol aprende. Aunque será complicado. No vaya a ser que haciéndonos caso se vuelvan humanos y accesibles
Todo el agradecimiento a Pablo Prigioni, un número uno, un tipo que se come el partido a su antojo, que domina el encuentro como casi ningún base en Europa. Un tipo que mantuvo una charla cordial de 50 minutos con un amigo y tres desconocidos, que espero no le hayamos puesto en ningún brete. Y aunque así sea él nos lo perdonará.
viernes, 3 de diciembre de 2010
El Madrid se deja ir y pierde los papeles
No peligra la clasificación, es más, el Madrid podría ser fácilmente segundo de grupo en la Euroliga, pero da la sensación de que el bloque de Messina está para medias tintas, para deambular por los torneos pero, a este paso, sin opción de ganarlos.
Lo que sucedió ayer en el Martín Carpena es un expediente X. El Madrid ganaba por ocho al final del tercer cuarto y llegó a ir nueve puntos por delante a seis minutos del final del partido. Pero en ese momento, todo se bloquea. Todo y todos. Porque ni jugadores ni banquillo saben hacer frente a una resurreción de jugadores rivales que matan el partido. Tripkovic y Saul Blanco no habían aparecido pero once puntos seguidos de los dos (6 el serbio, 5 el español) dinamitaron al Madrid que se vio desbordado. Eso, y un triple final de Berni, los únicos puntos en el partido, que pusieron el 73-71 a 34 segundos para el final. A partir de ahí una penetración suicida de Llull, afortunado todo el partido pero errado en la última acción. La lección de cómo se puede perder en tres minutos un partido muy controlado.
Porque el Madrid fue mejor 35 minutos. Sin casi resbalones, sin dscuidos, apretando en defensa. pero cinco minutos nefastos de este equipo se cargan tres cuartos y medio excelentes. Así es el baloncesto. No hay escusas para la derrota porque el partido dura 40 minutos. Messina dijo algo así en la rueda de prensa cuando se refirió a "no saber acabar el trabajo". Esto mata a cualquier equipo porque en este grupo de Euroliga no hacen falta grandes dispendios, ni las amarguras serán tales. Es luego, en el Top 16 y en cuartos de final, si llegan, cuando errores parecidos a los de este partido te dejan de la noche a la mañana sin aspiraciones.
Podríamos tratar la irregularidad manifiesta de Sergio Rodríguez, un partido bien, otro mal, otro regular. Podemos hablar de no jugar nada para Tomic, Velickovic o Felipe en el tramos final de encuentro. Podemos hablar, incluso de la utilización excesva de Llull de base. Incluso habría que hablar de porqué la última jugada. Por qué darse contra el muro de los defensas de Unicaja en una jugada que no tenía ni pies ni cabeza.
El Madrid se enfrenta ahora de nuevo al club malagueño en el partido de mañana de Liga ACB. Y luego a Virtus, un partido muy ganable en la Caja Mágica, pero el 18 y el 30 de diciembre el equipo de Messina viaja a Vitoria y a Barcelona. Esa es la historia de este club, esos son los partidos que hay que ganar. Porque si no, estamos como el año pasado, sin metas. Así es esta sección en el año 2010
Lo que sucedió ayer en el Martín Carpena es un expediente X. El Madrid ganaba por ocho al final del tercer cuarto y llegó a ir nueve puntos por delante a seis minutos del final del partido. Pero en ese momento, todo se bloquea. Todo y todos. Porque ni jugadores ni banquillo saben hacer frente a una resurreción de jugadores rivales que matan el partido. Tripkovic y Saul Blanco no habían aparecido pero once puntos seguidos de los dos (6 el serbio, 5 el español) dinamitaron al Madrid que se vio desbordado. Eso, y un triple final de Berni, los únicos puntos en el partido, que pusieron el 73-71 a 34 segundos para el final. A partir de ahí una penetración suicida de Llull, afortunado todo el partido pero errado en la última acción. La lección de cómo se puede perder en tres minutos un partido muy controlado.
Porque el Madrid fue mejor 35 minutos. Sin casi resbalones, sin dscuidos, apretando en defensa. pero cinco minutos nefastos de este equipo se cargan tres cuartos y medio excelentes. Así es el baloncesto. No hay escusas para la derrota porque el partido dura 40 minutos. Messina dijo algo así en la rueda de prensa cuando se refirió a "no saber acabar el trabajo". Esto mata a cualquier equipo porque en este grupo de Euroliga no hacen falta grandes dispendios, ni las amarguras serán tales. Es luego, en el Top 16 y en cuartos de final, si llegan, cuando errores parecidos a los de este partido te dejan de la noche a la mañana sin aspiraciones.
Podríamos tratar la irregularidad manifiesta de Sergio Rodríguez, un partido bien, otro mal, otro regular. Podemos hablar de no jugar nada para Tomic, Velickovic o Felipe en el tramos final de encuentro. Podemos hablar, incluso de la utilización excesva de Llull de base. Incluso habría que hablar de porqué la última jugada. Por qué darse contra el muro de los defensas de Unicaja en una jugada que no tenía ni pies ni cabeza.
El Madrid se enfrenta ahora de nuevo al club malagueño en el partido de mañana de Liga ACB. Y luego a Virtus, un partido muy ganable en la Caja Mágica, pero el 18 y el 30 de diciembre el equipo de Messina viaja a Vitoria y a Barcelona. Esa es la historia de este club, esos son los partidos que hay que ganar. Porque si no, estamos como el año pasado, sin metas. Así es esta sección en el año 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Las dos caras de un genio
Da gusto disfrutar como periodista y espectador de un jugador como Milos Teodosic. Ese genio llamado a ser una estrella del basket europeo deslumbra en el Olympiakos y en la selección serbia y aunque el otro día ante el Madrid, en Euroliga, no lo hiciera tanto, sí que es verdad que deduces en él un futuro dominador, un futuro prototipo de lo que fueron en su momento Drazen Petrovic y Toni Kukoc.
Descubres la verdadera magnitud del baloncesto en cada bote del balón, en cada acción sublime que realiza. Quizá esté todavía, es muy pronto, dos escalones por debajo de aquellos dos, pero sí que se atisba ese descaro propio de un jugador balcánico. Un tipo que nos clavó aquel triple en los cuartos de final del pasado Mundobasket y que hundió a España en la lucha por el quinto puesto.
Pero como casi todos los grandes, Teodosic tiene dos caras. Lo peligroso es que la peor de ellas casi eclipsa a la mejor. Quizá él no se dé cuenta, lo dudo, pero alguien, ahora que hay tiempo, tendría que decirle que no va por el buen camino. La estrella en el campo se transforma en un macarra de barrio marginal cuando entra en la zona mixta, cuando entra en contacto con ese gremio tan odiado por algunas estrellas que es el periodismo. Cuando tiene que hablar, se escabulle en una mala educación impropia de un jugador de alto nivel, dueño de muchos seños cumplidos, y poseedor de una cantidad de dinero insultante, por la que debería rendirse a lo que demandan los periodistas.
El otro día en los vestuarios de la Caja Mágica asistí a una escena grotesca protagonizada por este chaval. El compañero que se encarga de hacer las entrevistas para la Euroliga le pidió con una cortesía desbordante unas palabras y a Teodosic sólo le faltó tirarle el móvil a la cara. El serbio dijo que no hablaba y que no le molestara más, haciendo gestos que denotaban una soberbia tremenda. No es que sea nuevo este tema, pero ya empezamos a estar hartos.
Y lo digo simplemente por el hecho de que mientras él bota el balón, dribla, encesta, es decir, hace su trabajo, un periodista no se mete en la cancha, le quita el balón y se lo lleva. Si él hace su trabajo, nosotros hacemos el nuestro. O sea que, por favor, un poco más de seriedad. Si la Euroliga organiza el torneo, los periodistas la siguen y con ese seguimiento él es más estrella, por favor que atienda a los medios pero, sobre todo, que atienda a LA EUROLIGA.
Luego Teodosic sí se paró para hablar con algún conocido y sí se paró para mirar por encima del hombro a todos los periodistas españoles que allí estábamos. Como celebrando en nuestra cara, todavía, el triple que nos hundió en el Mundial. Será maleducado. Menos mal que no es mi amigo, ni mi conocido, vamos, que ni me toca lo más mínimo porque con este tipo de personas, mejor tener la relación artificial periodista-jugador. Yo no quiero más con este tipo de gente.
Descubres la verdadera magnitud del baloncesto en cada bote del balón, en cada acción sublime que realiza. Quizá esté todavía, es muy pronto, dos escalones por debajo de aquellos dos, pero sí que se atisba ese descaro propio de un jugador balcánico. Un tipo que nos clavó aquel triple en los cuartos de final del pasado Mundobasket y que hundió a España en la lucha por el quinto puesto.
Pero como casi todos los grandes, Teodosic tiene dos caras. Lo peligroso es que la peor de ellas casi eclipsa a la mejor. Quizá él no se dé cuenta, lo dudo, pero alguien, ahora que hay tiempo, tendría que decirle que no va por el buen camino. La estrella en el campo se transforma en un macarra de barrio marginal cuando entra en la zona mixta, cuando entra en contacto con ese gremio tan odiado por algunas estrellas que es el periodismo. Cuando tiene que hablar, se escabulle en una mala educación impropia de un jugador de alto nivel, dueño de muchos seños cumplidos, y poseedor de una cantidad de dinero insultante, por la que debería rendirse a lo que demandan los periodistas.
El otro día en los vestuarios de la Caja Mágica asistí a una escena grotesca protagonizada por este chaval. El compañero que se encarga de hacer las entrevistas para la Euroliga le pidió con una cortesía desbordante unas palabras y a Teodosic sólo le faltó tirarle el móvil a la cara. El serbio dijo que no hablaba y que no le molestara más, haciendo gestos que denotaban una soberbia tremenda. No es que sea nuevo este tema, pero ya empezamos a estar hartos.
Y lo digo simplemente por el hecho de que mientras él bota el balón, dribla, encesta, es decir, hace su trabajo, un periodista no se mete en la cancha, le quita el balón y se lo lleva. Si él hace su trabajo, nosotros hacemos el nuestro. O sea que, por favor, un poco más de seriedad. Si la Euroliga organiza el torneo, los periodistas la siguen y con ese seguimiento él es más estrella, por favor que atienda a los medios pero, sobre todo, que atienda a LA EUROLIGA.
Luego Teodosic sí se paró para hablar con algún conocido y sí se paró para mirar por encima del hombro a todos los periodistas españoles que allí estábamos. Como celebrando en nuestra cara, todavía, el triple que nos hundió en el Mundial. Será maleducado. Menos mal que no es mi amigo, ni mi conocido, vamos, que ni me toca lo más mínimo porque con este tipo de personas, mejor tener la relación artificial periodista-jugador. Yo no quiero más con este tipo de gente.
jueves, 18 de noviembre de 2010
El Madrid se ahoga en un día nefasto
Cuesta mucho trabajo aceptar que lo que pasó ayer en Bélgica fue real, que fue el Madrid de basket el que jugaba ante el Charleroi y que hacía uno de los ridículos más espantosos que yo recuerdo al cuadro blanco. Cuesta creer que ese era el equipo que había mejorado las últimas semanas, que había dejado atrás el mal partido de Alicante y que se asomaba a la resurrección con victorias en Roma, Badalona y las caseras ante Brose Basket y Bruesa Lagún Aro.
Pero sí. Ayer en una versión infantil de un equipo maduro, se vio a un Real Madrid maltratado vilmente por un rival fuera de la élite europea y que, seguramente, habrá hecho la más grande de las hazañas en su historia. Vencer por 18 al Real Madrid. Y el escándalo ya no es la diferencia de puntso, que lo es, sino los 49 que anotó el cuadro español en el partido. Negado hasta la saciedad en el tiro tuvo una noche nefasta. Intentó 55 tiros de dos y anotó 16, lanzó 15 triples y anotó uno. Es decir 70 tiros a canasta para 17 aciertos. Lamentable.
Por no indagar en el partido (la gente lo ha visto, ya se ha hecho a estas horas su propia visión) diremos solamente que este equipo no puede ser tan irregular. Intercambia partidos ilusionantes con bazofias como la de ayer en Charleroi, momentos de intensidad sublime con desapariciones estrepitosas dentro de los encuentros. Y Messina en el banco que ayer no ayudó demasiado. Con silencios varios en los tiempos muertos que no ayudan nada a la buena conducción del equipo, es más, ayudan a la autoliquidación sobre un parqué.
Y todo ello regado con decisiones malas de los jugadores (Tucker tiró ayer todo lo tirable y penetró en ocasiones sin sentido contra los muros rivales) y del entrenador. Ayer, en esos ejercicios de surrealismo que le dan a Messina, Vidal jugó más que Garbajosa y Velickovic juntos. Dirán que es una decisión del mister, que sabe más que nosotros, correcto. Pero.... ya me dirán.
Y esto seguramente terminará, el domingo, ante Blancos de Rueda, con una victoria y se acabaron las conjeturas. El público pitará algo en la gélida Caja Mágica pero el jueves siguiente viene Olympiakos y la gente dará la talla, los jugadores en la cancha, el público, eso espero, fuera. Más les vale que ante el coloso griego la actitud sea distinta porque si es como la de ayer, en la que casi se dilapida el prestigio europeo blanco, vamos listos. Y uno se pregunta ¿Por qué hay partidos como el de ayer, en la que no sólo hay que escudarse en el día aciago en el tiro? Miremos más para dentro y descubriremos una falta de actitud reprochable a toda la plantilla blanca.
Pero sí. Ayer en una versión infantil de un equipo maduro, se vio a un Real Madrid maltratado vilmente por un rival fuera de la élite europea y que, seguramente, habrá hecho la más grande de las hazañas en su historia. Vencer por 18 al Real Madrid. Y el escándalo ya no es la diferencia de puntso, que lo es, sino los 49 que anotó el cuadro español en el partido. Negado hasta la saciedad en el tiro tuvo una noche nefasta. Intentó 55 tiros de dos y anotó 16, lanzó 15 triples y anotó uno. Es decir 70 tiros a canasta para 17 aciertos. Lamentable.
Por no indagar en el partido (la gente lo ha visto, ya se ha hecho a estas horas su propia visión) diremos solamente que este equipo no puede ser tan irregular. Intercambia partidos ilusionantes con bazofias como la de ayer en Charleroi, momentos de intensidad sublime con desapariciones estrepitosas dentro de los encuentros. Y Messina en el banco que ayer no ayudó demasiado. Con silencios varios en los tiempos muertos que no ayudan nada a la buena conducción del equipo, es más, ayudan a la autoliquidación sobre un parqué.
Y todo ello regado con decisiones malas de los jugadores (Tucker tiró ayer todo lo tirable y penetró en ocasiones sin sentido contra los muros rivales) y del entrenador. Ayer, en esos ejercicios de surrealismo que le dan a Messina, Vidal jugó más que Garbajosa y Velickovic juntos. Dirán que es una decisión del mister, que sabe más que nosotros, correcto. Pero.... ya me dirán.
Y esto seguramente terminará, el domingo, ante Blancos de Rueda, con una victoria y se acabaron las conjeturas. El público pitará algo en la gélida Caja Mágica pero el jueves siguiente viene Olympiakos y la gente dará la talla, los jugadores en la cancha, el público, eso espero, fuera. Más les vale que ante el coloso griego la actitud sea distinta porque si es como la de ayer, en la que casi se dilapida el prestigio europeo blanco, vamos listos. Y uno se pregunta ¿Por qué hay partidos como el de ayer, en la que no sólo hay que escudarse en el día aciago en el tiro? Miremos más para dentro y descubriremos una falta de actitud reprochable a toda la plantilla blanca.
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