martes, 11 de junio de 2013

El Barça devuelve el golpe

El equipo de Pascual iguala la serie final tras otro partido de infarto / El Madrid llegó a dominar de catorce puntos mediado el tercer cuarto / La final se va a Barcelona con dos partidos, el viernes y el domingo


Dos días después y la cosa ha cambiado sustancialmente aunque no se nota en el ambiente. El Barça ha salido del K.O. pero el Madrid tiene fuerza para seguir. La situación podía estar 2-0 y está 1-1 y eso es mucha diferencia, pero no la hay en el juego, en las sensaciones. El Barça anotó los mismos puntos que el domingo pero hoy ha ganado y al Madrid no le ha servido hacer en muchos momentos mejor partido que el otro día y anotar sólo cinco puntos menos.
            Estaba claro que el Barça sabía que Llull y Sergio Rodríguez fueron básicos. También lo fue Rudy. 60 puntos el otro día entre los tres, sólo 19 del trio en este segundo partido, una de las claves para la victoria azulgrana, aunque no evidentemente la única puesto que tres tiros en los últimos siete segundos le han podido costar el partido. Ni el Chacho, ni Carroll, ni Rudy anotaron. Todo salió mal en la última jugada del Madrid tras los dos tiros libres de Oleson que habían puesto al Barça, a siete segundos, por segunda vez delante en el marcador.
            Fue un partido tremendo, lleno de parciales brutales para uno y otro. Un primer cuarto lleno de fallos con 10-11 para el Barça. Un segundo monumental del Madrid que se fue al descanso 36 – 26. Inmenso Felipe en ausencia por gran defensa rival de Llull y de Rudy, que sólo aportaba atrás, insuficiente para los blancos. Aún así este es un equipazo, capaz de sacar adelante los arrestos cuando los mejores no están a la altura, cuando los secundarios son los protagonistas.
            Pudo el Madrid meter la puntilla con un dos más uno de RUdy (39-26) pero siguió el Barça a lo suyo, acercándose hasta agobiar al rival (39-37), pero dejándose ir en el momento peor. Dos canastas seguidas de Felipe y el Madrid se fue de catorce. Cuatro minutos de cuarto por jugar y 55-41. Un tiempo muerto de Pascual acercó al Barça un poquito pero estaba aún lejos, demasiado para meter miedo. Aún así estaba en el partido a pesar de que Lorbek se había dado un golpe en la cara por el que sintió mareos y acabó en el hospital.
            Pero nada podía pesar en el Barcelona el día que podía perder media final. En el cuarto final cambió el panorama. Al Madrid se le atascó la zona de Pascual y el Barça se acercó en el marcador. Lo suficiente para no ir por delante pero sí para convertir el partido en un polvorín. Hasta cuatro veces pudieron los culés darle la vuelta al choque pero en las cuatro jugadas falló. Apareció entonces Mirotic, con una canasta tras increíble reverso ante Wallace y con un triple descomunal. Ese lanzamiento puso casi la losa al equipo rival. El Barça vio la tumba, volver con 2-0 en contra a la ciudad Condal. 71 – 67 a 50 segundos.
            Pero entonces apareció Wallace, ese extraño jugador, bueno, diferente, raro a veces, insospechadamente protagonista. Un triple más adicional por falta de Mirotic, la quinta. No anotó el libre pero el Barça estaba ahí. Y más cuando el Madrid perdió la bola en una acción precipitada, fuera de la lista de Laso, fuera de la coherencia cuando estás uno arriba en casa. La recuperación de la pelota por parte del Barça, justo con el reloj de posesión igualado con el del tiempo de partido. Jugó lento, mortífero Oleson para forzar una falta salvadora. Rarísimo que el norteamericano fallara alguno de los dos, como no sucedió.
            Mucho se hablará de la jugada final de Laso, regular planificada, regular ejecutada, bien defendida impidiendo el Barça la penetración y que el Madrid metiera el balón dentro. Lo dibujado en la pizarra de Laso no fue exactamente lo que hizo el Madrid que falló hasta tres veces, la última fuera de tiempo casi, la penúltima con posible falta sobre Carroll. El otro día se quejaron unos, hoy se quejan los otros.

            Baloncesto de ida y vuelta para un duelo monumental entre dos monumentos. La serie se traslada a Barcelona para dos partidos memorables. El domingo a mediodía sabremos si esto vuelve a Madrid el martes que viene. La final va calcada a la del año pasado. Victoria agónica del local en el primero, victoria tras remontada del visitante en el segundo. El año pasado hubo dos más y un quinto de regalo. Veremos

domingo, 9 de junio de 2013

El clásico nunca falla



 El Madrid se adelanta en la final tras un ajustado, increible y polémico partido / Una falta de Sergio Rodríguez a Sada no señalada a tres segundos del final desata las iras azulgrana / el martes, segundo partido

Mereció la pena esperar hasta el final, medir con exactitud cuál era el momento culmen del partido. Y en un Madrid – Barcelona a pesar de ventajas de uno y otro, este momento caliente del partido es el final, cuando los dos dan todo lo que tienen. El minuto y medio final del primer clásico de la Final ACB merece la pena. Tanto que para este final la entrada se te hace barata.
            Fue el Barça hasta once puntos arriba en un momento del partido (37-48). Fue en mitad del tercer cuarto cuando un triple de Navarro casi pone la puntilla al Madrid. Pero nunca sucede eso y menos en un Palacio de los Deportes hasta la bandera. Remó el equipo local hasta el final de ese parcial pero sólo pudo enjugar cinco puntos la diferencia (50-58). Otra puntilla del Barça pareció definitiva (55-65) a ocho minutos del final, pero de nuevo fue cortada por el Madrid con un 10-0 de libro, con Rudy, Llull y Sergio Rodríguez en plan estrella (59 puntos entre los tres de los 75 del Madrid).
            Los últimos minutos fueron para el recuerdo y hubo de todo. Hubo cinco puntos seguidos del Barça, otro triple del Chacho para poner el 71 – 72. Hubo errores arbitrales de bulto. Una falta en ataque del base canario del Madrid que el trío convirtió en dos más uno. Una falta de éste mismo a Sada de manual que es incluso lógico que no vean dos de los tres árbitros, pero escandaloso que se la trague el que está a centímetros de la jugada.
            Eso era a tres segundos del final. Era la victoria azulgrana, que se convirtió en triunfo del Madrid. Era terminar el partido con buen sabor de boca y no a discusiones y con técnicas de por medio, como terminó. No es justo decir que el arbitraje favoreció al Madrid porque la defensa del Barcelona en un tramo largo del partido pudo acercarse a lo ilegal, pero sí decir que en esas jugadas fue determinante.
            El partido lo había decidido Felipe con un par de rebotes, el trio exterior del Madrid con sus aciertos. Lo había decidido el bloqueo del Barça en un momento del último cuarto ante defensa zonal de Laso. Fueron tantas cosas en un primer envite que da ventaja moral al Madrid, pero que le da al equipo culé la oportunidad de redimirse el martes en la misma cancha. 29 de las 30 finales ACB han terminado con un campeón que ganó el primer partido de la serie. La estadística está para romperse pero duele en el alma azulgrana a estas alturas.
            Hubo antes de todo el maremágnum de segunda parte, momentos clave que pudieron describir mejor el partido. Hubo un arranque tremendo del Madrid (6-0, 18-12, 21-14) y hubo un memorable segundo cuarto del Barça (14-31) con cuatro triples de Sada, pletórico en toda la mañana. Hubo un momento de dominio blanco, otro de muy buena sintonía azulgrana que atacaba como quería. Pero por encima de todo hubo un monumento de partido.
            Para el encuentro del martes la polémica está servida. Víctor Sada dijo al final del match que Sergio Rodríguez le había reconocido que la última jugada era falta. Navarro dijo que el arbitraje había sido escandaloso. Pascual no se quedó atrás, Laso contestó a su manera temiendo que los árbitros estén influenciados en la batalla de pasado mañana. Se ha jugado el primer envite y,  como diría aquel, no se vayan que queda lo mejor

lunes, 13 de mayo de 2013

El Madrid, tan cerca, tan lejos


Los blancos se desmoronan en un último cuarto para olvidar y pierden la final de la Euroliga ante Olympiakos, desde ayer doble campeón

Quedaba mucho, tres cuartos largos de partido, pero el Madrid lo acariciaba. Al menos soñaba con la Copa. Tras completar uno de los mejores parciales que se le puede ver a un equipo de baloncesto (27-10), el Real se veía casi campeón, se veía en el avión celebrando el título. Se imaginaba las calles de Madrid aclamado por la afición, que esperaba tras 18 años de frustraciones en Europa. Defensa, ataques rápidos, 12 puntos de Rudy, dirección sublime de juego, bien Mirotic, bien Llull, soberbio Begic.
Pero desgraciadamente para los blancos fue un espejismo. El segundo cuarto le permitió observar que su rival, un excelso Olympiakos, estaba vivo. En el tercer cuarto la conclusión ya era clara. Esto se tenía que cocinar más, todavía no estaba el plato bien hecho. El último parcial fue el desquiciamiento con el objetivo ya lejos, la psicología hecha trizas. Borrado de la pista por un torbellino griego. Letal en todas sus líneas. El sueño se había acabado.
 El Madrid sucumbió en tres cuartos para el olvido, tras uno imperial. Recibió 90 puntos en los tres parciales, habiendo encajado sólo diez en el primero. En el último la sangría fue de 39 puntos, impropia de un partido de este nivel, tanto como en el que anota como el que recibe. Algo falló. O muchas cosas. Quién sabe.
Quizá sólo fue una que lo engloba todo. La bajada de intensidad defensiva blanca y la superioridad griega en todos los contactos (con permisividad arbitral, sin ser excusa, algo objetivo que sucedió). Quizá fueron varias. El despertar de Spanoulis, desaparecido en la primera parte, estelar en la segunda con 21 puntos. La mala defensa del Madrid, las malas decisiones en determinados momentos, por qué Rudy es insuficiente con 20 puntos. Tampoco ayudaron Mirotic y Lull fuera del partido en los dos cuartos finales, el montenegrino tras un golpe que fue falta pero que los árbitros obviaron, que le dejó en tierra varios minutos. Quizá la defensa distinta de Sergio Rodríguez a Spanoulis, que la que le hizo a Navarro, quizá porque es distinto defender a quien lleva el balón que al que recibe tras los bloqueos.
Algunos culpan a Laso, el menos culpable. El que ha llevado a este equipo a volver a ser alguien en esta competición y el primero que salió ayer a dar la cara “Demostramos que somos grandes al ver las caras ahora y al darnos cuenta de que estamos hechos una mierda”. Así de tajante, así de dolido tras la ocasión perdida.
Enfrente un Olympiakos, ya lo decíamos, demasiado infravalorado estos días, demostrando ser uno de los grandes de la historia. Dos títulos consecutivos, nadie lo conseguía desde que en 2005 lo hiciera el Maccabi. Con monstruos, aparte de Spanoulis, que serán grandes. La fuerza de la naturaleza que es Haynes. También Law, Papanikolau, Perperoglou, Antic. Un señor equipo, dirigido por Barzokas, el primer griego que gana la Euroliga en el banquillo.
Vicente Salaner lo dijo ayer en Es Radio. “Es evidente que la competitividad del Real Madrid queda algo tocada”. Es cierto que se diluyó en el último cuarto cuando nunca pudo competír si obviamos el triple de Carroll que puso a los blancos a tres (70 – 67) y el arreón final cortado de raiz por un triple de diez metros del base griego, experto en jugar finales. Si Spanoulis está en estas citas es para erigirse como guía de su equipo y así lo hizo. Queda saber si el Madrid se repondrá del golpe. Es de esperar que sí, porque la Liga Endesa es el objetivo. Éste reto queda ya atrás pero es muy razonable pensar que no pasarán otros 18 años para ver al Madrid en una final. Basta con ver lo fastidiados que estaban por perder este de ayer. Espíritu de campeón siempre tiene el Real Madrid.

viernes, 10 de mayo de 2013

El Madrid vuelve a rozar la gloria


Se impone al Barça en la semifinal de la Final Four y jugará su primera final desde 1995 / Sergio Rodríguez cambia el ritmo del partido a tiempo y sabe derribar una zona casi perfecta de Pascual / El Barça cae de nuevo en este torneo y ya son 12 las desilusiones

18 años después y ante el mismo rival que en abril de 1995, jugará el Madrid una final de Copa de Europa. Lo hará el domingo ante el Olympiakos rebelde que se ha cargado al CSKA y lo harán los dos equipos quizá extenuados por el esfuerzo de las dos semifinales, pero lo harán para engordar sus vitrinas.
            El Madrid ha ganado un partido dramático, que tuvo mal encarado al principio (11-18), bien posicionado a final del primer tiempo (39-33), igualado en el tercero, perdido a siete minutos del final (61-52 tras triple de Ingles). Pero lo acabó ganando con un 2-17 descomunal en seis de los últimos siete minutos de encuentro. Ese es el Real Madrid por el que Laso luchó a principio de año, uno que jugara igual en defensa que en ataque. Cuando no funciona una cosa hay que darse cuenta que puedes ganar con la otra.
            Sin minutos casi para Llull y Mirotic, decidió jugarse los minutos finales de partido Laso y le salió bien. Pascual le había plantado una zona desde finales del tercer cuarto y el resultado había sido muy positivo para los culés, que llegaron a hacer un 12-0 de parcial. Pero Sergio Rodríguez decidió crtar por lo sano y derribar una zona como se debe, con contínuas penetraciones para canastas fáciles de compañeros. Ahí vinieron dos canastas de Slaughter más siete puntos de Felipe, más dos canastas de Rudy. Del 61 – 52 al 63 – 69. Tremendo.
            Tardó Pascual en parar el partido, quizá el error clave del técnico, quizá el único en este partido. Ya el Madrid sentía más suya la necesidad de volver a reinar en Europa y ya el partido no lo iba a perder. Cuando un equipo ha estado herido conviene darle la puntilla. Si no, estás muerto.
            Para conclusiones claras, varias. Jawai no estaba para jugar. Dos minutos en cancha, dos faltas y unos pasos. Tomic es un pivot bestial que, acompañado de un cuatro brutal, no Lorbek, de nuevo superado por el partido, podría formar una pintura de dominio para años. En el Madrid, Sergio Rodríguez cambia el ritmo de cualquier partido y Felipe es eterno. Inconmensurable partido del capitán que quiere coronarse el domingo. Sería campeón de Europa con España y con el Madrid.
            En un partido de contínuos bailes en el marcador, fue más contundente el Madrid en los cuartos que dominó. Los dos ganaron dos cuartos muy claros. 18-11 y 18-9 el Barça dos de ellos para un 36-20. El Madrid 15-28 y 16-26, igual a un 31-54. Los dos fueron mejores muy claramente al rival, en momentos del partido, pero cuando hubo que serlo de verdad, lo fue el Madrid. Así se escribe la historia de la vuelta del equipo blanco a una final. Así se escribe la duodécima caida del Barça en una Final Four, ocho de ellas en semifinales. Sigue siendo el torneo maldito.

La defensa lleva en volandas a Olympiakos


Espectacular exhibición defensiva de los griegos que dan la gran sorpresa al vencer al CSKA de Messina / Jugarán el domingo su tercer final en cuatro años

Como si de un infierno se tratara, como si se jugase en la misma Atenas, como si algo le hubiese bloqueado la mente a los jugadores de CSKA, resulta que a las primeras de cambio y tras una de las exhibiciones defensivas más impactantes que se recuerda en una Final Four, nos hemos quedado sin favorito en Londres. O mejor dicho, ahora el favorito, o el que tiene más moral es el que ha ganado en la primera semifinal al máximo candidato antes de viajar a la capital inglesa todos los equipos.
            Olympiakos se ha encargado de demostrar que este deporte es fantástico, que nada es lo que parece, que a veces, las menos, no gana el mejor. Pero que una gran defensa puede bloquear a todo un imperio europeo. El equipo de Barzokas ha hecho trizas en un partidazo al máximo exponente de la calidad hecha baloncesto. Pero este deporte es así.
            Basando todo en la defensa excelente a los hombres interiores y asfixiando el exterior, los griegos, actuales campeones de Europa, han dejado en 52 puntos al CSKA, han dejado inadvertido a Krtic, a Teodosic (autor de su primer punto a seis minutos del final del partido), ha dejado en siete canastas de dos a los rusos, han paralizado a Papaloukas, han hecho sentir impotente a Jackson y a Weems. Lo único salvable, el decente partido de Kryapa y el normal de Kaun, pero el resto ha sido negro en el horizonte moscovita.
            Con un gran Spanoulis (no en el tiro, 0/6 en triples, pero sí en dirección de equipo), todo ha sido más fácil para los atenienses. Aportaciones estelares de Hines, Printezis, Antic, Slukas. Secundarios de lujo para un equipazo, seguro inferior a priori que su rival, pero a lo mejor muy infravalorado por casi todos, a pesar de su cetro europeo el año anterior. Lo importante es que ganó y ganó bien.
            Quizá se confió algo Messina, quizá en el comienzo dieron por sentado que en cualquier momento iban a dar el tirón y eso es peligroso, casi mortal en una Final Four. Se lo fueron creyendo los griegos, siguieron anotando, siguieron matando y al final salieron vencedores cuando vieron que el rival no tenía el día. Todo se juntó en una gran exhibición de baloncesto.
            35 puntos anotó el CSKA en los últimos tres cuartos, la mitad, 17 sólo en el primero. Tiraron más de tres que de dos, porque nadie podía pasar al interior en el juego ruso. Lo había estudiado bien Barzokas. Y le salió a la perfección. Falló 14 tiros libres de los 29 que intentó el equipo de Messina. Es evidente que nada salió.
            Se planta Olympiakos en su tercera final en cuatro años. Perdió la de 2010 ante el Barça, pero ganó el año pasado. Es el equipo más regular ultimamente, es el que todos temen a partir de este gran viernes para el basket. Por algo será.

Un duelo histórico en su máxima expresión


Barça y Madrid reviven esta noche el choque de 1996, único precedente entre ambos equipos españoles en una semifinal europea / El CSKA de Messina, que se mide al actual campeón Olympiakos, gran favorito al título

Un 9 de abril de 1996 se vieron en París, en el último precedente en semifinales entre Barça y Madrid. Esa guerra la ganó el Barça por agotamiento físico del Madrid (Obradovic no hizo ningún cambio los 25 primeros minutos del partido) y el Madrid se dejó quince puntos que había agarrado en la primera parte. Dos días después el Barçafue atracado por la FIBA con aquel tapón ilegal de Vrankovic a Montero. Son historias del pasado, pero que reviven esta noche en el 02 de Londres (21.00 h, La 1) en busca de la final del domingo, la segunda en cuatro años para el Barça, la primera en 18 para el Madrid.
            En 2010 fue campeón en París el Barça, desde 1995, en Zaragoza, no lo es el Madrid. Los dos curiosamente mataron a la misma víctima en su último título, el Olympiakos. Hoy los griegos, actuales campeones, estarán presentes en Londres pero jugarán con papel de derrotados en los pronósticos ante el gran CSKA de Moscu, para muchos el gran favorito, el domingo.
            Para la semifinal hispana de esta noche todo se conoce de todos. Incluso Pascual, muy fan de las variantes tácticas tanto ofensivas como defensivas, dijo ayer en la rueda de prensa que “no es fácil sorprendernos entre nosotros. Hemos trabajado mucho los dos equipos, pero nos conocemos tanto que serán muy poco habituales las sorpresas tácticas”. Laso le secundó en esa idea. “creo que somos candidatos los dos, pero no será fácil estar en la final. Ha habido de todo este año, victorias suyas y nuestras”
            Es verdad que se han enfrentado cuatro veces y han ganado dos partidos cada uno. En la Supercopa y en un clásico venido a menos, hace dos semanas, ganó el Madrid y en el partido de ida de Liga y en los cuartos de la Copa, ganó el Barça. Tienen rencillas los dos de la gran final del año pasado donde se impuso el Barça en cinco frenéticos partidos y tienen recuerdos de la final de Copa que le arrebató el Madrid al conjunto culé, en el Palau Sant Jordi.
            Pero este partido es distinto. Para empezar Jawai será duda hasta última hora y si juega será infiltrado. También son duda Wallace y Sada y Mickeal es baja sabida. Con esos problemas el Barça podría tener miles de sobresaltos tanto en el juego interior como en la dirección de equipo. 40 minutos para Huertas y Jasikevicius son muchos. Que nadie ayude a Tomic con solvencia, es para temblar.
            En el Madrid todos listos y preparados para un gran reto, el que tiene el club blanco, fuera de la élite desde 1995. Muchos dicen que sería sorpresa que ganaran este año. No hay interior de solvencia ante pivots, por ejemplo de CSKA (Krtic, Kaun). Pero no parecería un resultado de otro mundo si los blancos levantan la Copa el domingo a eso de las once de la noche. Mirotic está de vuelta, Slaughter y Begic han mejorado prestaciones y el perímetro es el mejor de Europa si está fino.
            Con estos parámetros saldrán los dos españoles a la pista del mastodóntico escenario londinense, sede de la épica final del 12 de agosto en los Juegos Olímpicos entre España y EEUU. Saldrán ya sabiendo quien es el rival, resultado del gran partido, repeticion de la final del año pasado, entre CSKA y Olympiakos. En Estambul los griegos dieron una sorpresa de magnitudes bíblicas. Hoy los rusos son grandes favoritos. Y los aon con Messina, que puede ganar su curta Euroliga tras las conseguidas en 1998 y 2001 con la Kinder de Bolonia, y en 2006 y 2008 con su equipo de ahora. Ayer el italiano revolvió un poco el pasado para compararse a Mourinho en la presión que había tenido de la prensa en el Real Madrid.
            Con un favorito ruso (Papaloukas, Kryapa, Jackson y, sobre todo, Teodosic, están a un nivel excelso) y con la esperanza española, que no se nos irá hasta el domingo por la noche, se encara esta Final Tour, la primera en Londres, algo que no ha debido gustar a los londinenses, que no saben en un 54% que se celebra este fin de semana este evento. Preguntados ayer, un poco más de la mayoría no sabía de qué hablaba el periodista. La FIBA debe mirarse estas cosas porque no son de recibo en ningún caso.
              

lunes, 8 de abril de 2013

El periodismo


Nunca me pusieron una pistola en la cabeza para estudiar periodismo. Todo lo contrario. La vocación te viene años antes de empezar la carrera. Mal vas si la estudias porque es lo único que te queda o porque no tienes otra cosa. No, esto va en la sangre y lo vas descubriendo con el paso de los años.
Por eso siento que la profesión va mal. Es evidente. Malos sueldos, malas perspectivas, horarios larguísimos, apenas con excepción. Malos modos a veces, malas artes en algunos, malas sensaciones muchos momentos. Pero insisto. No me pusieron una pistola en la cabeza.
La profesión va mal y me doy cuenta hace tiempo. Sobrevivimos más que vivimos el día a día. Hacemos lo que podemos en una auténtica jungla que es la sociedad en general. Nuestra profesión, bendita como decía José María García, un maestro en todo, es una jungla en sí misma, pero hay que rechazar lo malo, sobrellevarlo y salir al exterior, con fuerza. Es la mayor de las ilusiones, el mayor de los retos. Que ante numerosos obstáculos, salgas adelante y un reportaje, noticia, crónica, lo que sea, salga contigo.
La profesión es una mezcla de sensaciones. Es no querer salir de casa un día, y no querer entrar en ella a la jornada siguiente. Es mandar todo a la mierda un día. Comerte el mundo otro. Encontrarte en tu medio o fuera, a ese amigo que es más amigo que cualquiera de tu rutina diaria porque le ves más que a tu familia, compartes más que con cualquier otra persona. Es encontrarte al imbécil de turno que te pone trabas a todo. Ese amigo que lo será siempre, aquel que dejará de serlo por clavarte una puñalada. El pánfilo que no llegará a nada, el becario que vive por esto, el que cobra una pasta y se queja. Es darte de bruces con el que vive por contar cualquier cosa, y toparte con el que cuenta cualquier cosa, la mayoría de las veces mentiras, por vivir de esto a cualquier precio.
Nunca llegarás a sorprenderte del todo porque todo forma parte de este mundo. Las cosas más increíbles que puedas vivir las vivirás siendo periodista. Yo he visto en medios como un tipo le ha tirado una máquina de escribir a otro de un cabreo. He visto detalles que te ganan para toda la vida, detalles feos, ese tio al que das la mano y se coge el brazo entero. Pero también a ese que irá siempre contigo. Que nunca te fallará.
Al veterano de casi sesenta años haciéndote el favor de tu vida y chicos que apenas llegan a veinticinco diciendote que eres gilipollas. Y tu te callas claro porque no merece la pena. Esos serán los que vivan de esto por lo civil o por lo criminal pero a cualquier precio. Aquellos, los menos, serán o habrán sido los que viven por y para esto, que es muy distinto.
Pero en el fondo todo es correcto. Todo lo dicho antes lo llevas dentro porque quieres ser periodista, te hiciste periodista por estas cosas aunque estés a tiro de úlcera casi siempre. Pero esta bendita profesión es lo que tiene. Y que siga así, amigos. Porque es maravillosa. Digan lo que digan, aunque vaya mal. Seguirá siendo tremendo sentir lo que es esto.