martes, 16 de agosto de 2016

España está en su sitio natural


La selección se impone a Argentina con solvencia y se medirá con Francia, por séptima vez en los últimos ocho torneos / EEUU - Argentina, Lituania - Australia y Croacia - Serbia, los otros cuartos

ESPAÑA 92 - 73 ARGENTINA

 
A fuerza de creer en esta selección que nunca nos falló desde la conquista del Mundial de Japón, con esta generación de oro que ha llenado el basket patrio de títulos y medallas. A fuerza de pensar que era posible y que es factible dudar en un torneo así, con rivales de tanta enjundia. A fuerza de todo eso, España se mete en cuartos de final de los Juegos Olímpicos y ahora se verá con Francia para dirimir quién se enfrenta a EEUU (si no hay milagro argentino el miércoles), en las semifinales del viernes. Casi nada.
         El baño de autoestima que se dio el sábado la selección con la paliza a Lituania se repitió, en menor medida, pero en el fondo casi idéntico, en el día de ayer. Tras un comienzo fulgurante de Argentina (0-8, con un espléndido Ginobili) la selección en un visto y no visto (en 3 minutos, 16 puntos) le dio la vuelta al partido. Desde ahí manejó ventajas cómodas (23-11, 30-19, 45-30) hasta el descanso. Argentina daba más miedo que los lituanos, pero a esta España es muy poco probable frenarla cuando está a lo suyo, cuando no le importa ante quién juega. Esta es la selección que propuso Scariolo desde el inicio de su etapa. En aquel europeo de Polonia 2009 perdimos ante Serbia el primer día y en el segundo, en un drama de partido, Gran Bretaña nos pudo echar a la calle. Ganamos el torneo paseando el poderío desde el tercer envite.
         Por eso, la segunda parte de ayer apenas existió si no fuera por un arrebato rival (67- 57) que se acercó al marcador. Si no fuera porque el árbitro canadiense Stepehen Siebel estuvo muy riguroso en señalar dos técnicas a Navarro que le costaron al español la expulsión. Por él y por su historia no merecía España caer eliminada. Hubiera sido una imagen icónica de lo que ha sido todo este periplo. Navarro no podía terminar así.
         España se aplicó en defensa para que el acercamiento argentino no se tradujera en miedo. A la selección albiceleste, aguerrida, ruda y muy incómoda, se le puede hacer trizas con una defensa intensa y corriendo. Son veteranos (Scola, Delfino, Nocioni, Ginobili). Ahí no pueden ganarnos y no podrán, salvo milagro escandaloso, hacerle frente a EEUU, un bloque donde lo físico es innegociable. Por ahí Argentina sangrará el miércoles.
         Así está España, que hace nueve días comenzó el campeonato titubeante y que se presenta en la recta final como una de las favoritas. Antes, la emboscada que le preparará Vincent Collet a la selección mañana (19.45 h, la 1). Francia es un enemigo íntimo de los nuestros. Con este duelo serán siete las veces que nos hemos visto en los últimos ocho torneos, en una ronde de eliminación directa. De los seis anteriores, en cuatro ha ganado España (cuartos del Europeo 2009 y JJOO de Londres 2012, semifinales del Europeo del año pasado y final del de 2011) y en dos Francia (semis del 2013 y en nuestro Mundial, en cuartos, de 2014, en la derrota más dolorosa de los últimos años). En las cuatro victorias, Scariolo, en las dos derrotas Orenga y siempre Collet en el banquillo rival. Para que se hagan una idea de la rivalidad.
         Presentar a Francia como un grupo de talento es obvio (Parker, De Colo, Heurtel, Batum), decir de ella que tiene un físico impresionante es otra perogrullada (Batum, Gobert, Diaw, Gelabale). Una selección que impresiona y que también ha ido de menos a más. Perdió el primer día ante Australia y luego ganó todo hasta enfrentarse con USA y perder sólo de tres. Es un aviso.
         Para completar el cuadro de cuartos, Australia – Lituania y Croacia – Serbia, en una guerra en forma de partido. Croacia, que ha perdido dos partidos y ha dado sensaciones extrañas, acaba primera de grupo. Lituania ha acabado tercera porque ha elegido rival como el que elige amigos. Este me conviene, éste no. La realidad pondrá a cada uno en su sitio. En unos Juegos Olímpicos nadie está de paso, todos quieren competir y el ansiado metal es el objetivo. Están avisados.

domingo, 14 de agosto de 2016

España abusa y presenta su candidatura



Lituania se deja ir en la segunda parte por la conveniencia de evitar a EEUU / Excelente imagen de la selección, a ratos, insuperable 


 ESPAÑA 109 - 59 LITUANIA

         Ha tardado cinco días más de lo previsto en llegar a Rio, pero ya está aquí. La selección española de baloncesto se presentó en el momento que más hacía falta y no falló a la cita. Dio el golpe en la mesa necesario, y le hizo ver al mundo que es la actual campeona de Europa. España sigue viva y mañana ante Argentina, en caso de victoria, se colocará segunda de grupo, algo impensable hace apenas dos días.
         Es verdad que la victoria de ayer fue excesiva, nunca habrá 50 puntos de ventaja entre España y Lituania. Los hubo por la relajación rival (perdiendo nunca serán segundos o cuartos, o sea, en cristiano, evitarán a EEUU hasta la posible final) y los hubo porque la selección hizo las cosas de manera sublime. Pero no habría que contar mucho con una segunda parte fantasma en la que desapareció Lituania y le sirvió a España para ensayar sus cosas. Nunca viene mal.
         Comenzó el partido el bloque de Scariolo concienciado. Enseguida ventajas claras (10-2, 16-7, 26-11 al final del primer parcial). Entendió bien la selección que esto era vida o muerte, quedarte o marcharte y no hubo bromas. Ricky descubrió el cielo, Felipe estaba en todo, Mirotic, Gasol, Llull. Hasta Claver y Willy Hernangomez tuvieron minutos interesantes. España aborta un intento de remontada rival (27-17) para dejar el partido sentenciado al borde del descanso (48-29). No hubo más historia.
         Lituania entró entonces en el cálculo más que en el juego, algo extraño, innecesario a veces y fuera de todo espíritu olímpico. Eso da igual porque las medallas se consiguen también de esta manera pero, quizá, la imagen de una selección que tiene en sus filas a Kalnietis, Seibutis, Kuzminskas, Jankunas, Maciulis, Javtokas y Valenciunas, no debe dejarse ir de esa manera. Y menos perder de cincuenta puntos.
         La segunda parte del encuentro sirvió para divertirse. El espectador lo agradeció, pero Lituania bajó los brazos de manera escandalosa. No debe servir, por eso, para sacar una conclusión arrolladora. España jugó de vicio, como nunca en estos Juegos, pero Argentina nos hará sufrir, y mucho. La albiceleste había puesto contra las cuerdas a la Brasil de Magnano un poco antes y se había asegurado el pase a cuartos. Nada les va en el envite mañana o quizá mucho porque querrán evitar a toda costa a los norteamericanos, algo que lograrán, seguro, si nos ganan.
         En esa segunda parte del partido se gustó Ricky, por fin dentro de este grupo, a tope. Se gustó Rudy con acciones fantásticas, dirigió bien Chacho y estuvo activo Hernangómez. Para analizar, sin embargo el papel intrascendente de Alex Abrines en esta selección. Ayer ni un minuto sobre la cancha, algo que ya es habitual.
         Para la jornada final todo se ha convulsionado tras la victoria de Nigeria ante Croacia a última hora. España, si gana, siempre será segunda de grupo. Si pierde estará fuera a no ser que Nigeria le gane a Brasil que, en ese caso, nos daría la opción de ser terceros. Las cábalas son infinitas en una última jornada en la que, por ejemplo, Lituania tendría ya el billete como primera si hubiera ganado ayer.
         Hoy se decide el otro grupo con la única pregunta de si Serbia, que el otro día estuvo a un triple de amargar a EEUU (falló Bogdanovic, sólo, en el último segundo) pasará a cuartos. Para ello sólo debe ganar a China en le última jornada. EEUU será primero, si no hay susto ante Francia, Australia será segunda y los galos terceros y, por tanto, nuestro rival en cuartos si vencemos a Argentina. Eso será otro cantar, mañana a las 0.00 h (la 1). Tenemos que seguir demostrando las cosas que anoche hicimos bien. Es el único camino. Defender para ser grandes. La clave del baloncesto moderno.

viernes, 12 de agosto de 2016

España mantiene el pulso pero sigue grave

Gana a Nigeria pero continua dejando dudas en este camino olímpico / El sábado ante Lituania se juega su futuro 

ESPAÑA 96 - 87 NIGERIA

La máquina que le ataba a la vida estaba a punto de parar, de presentar esa línea contínua que ya delata que todo está terminado. España se desenchufaba definitivamente de los Juegos tras arrastrase por el parquet en un segundo cuarto infame ante Nigeria. Presentaba casi la dimisión antes del último acto, cuando los africanos se pusieron por delante. (65-66). 

Sólo evitó el desastre un arranque de juego, de coraje y de orgullo de este bloque, indudable en su predisposición en otras competiciones. 31 puntos en el último cuarto. Enorme Navarro (tres triples), enorme Felipe, buena aportación de Chacho. España hizo en el último episodio del partido, lo mejor que se le puede pedir y dio, que es más importante, todo lo que se le debe exigir. Al final sobrevivió a la enfermedad que parecía terminal y se agarró a la vida olímpica. El pronóstico aún es grave pero la esperanza ha vuelto. No había comenzado nada mal el partido para la selección. Lo mejor de estos Juegos se había visto en el primer cuarto. España dominaba, jugaba y hasta abusaba de Nigeria. Todo salía bien, incluso Ricky (errático en el tiro, pero aportando siete puntos, sus primeros en Rio). España bordaba el baloncesto y se ganó el respeto perdido. 25-11 para casi finiquitar el envite. 

Pero con esta selección parece que, actualmente, todo se deja al azar, a la improvisación. Los de Scariolo se desconectaron y sufrieron. Tanto que empezaron a ver fantasmas en forma de jugadores nigerianos. Akognon, Ojide, Ominu. Jugadores que ametrallaban el aro hispano y mordían en defensa. Nigeria se puso por delante. Todo con sólo diez minutos por disputar. Para entonces habíamos despachado ya dos cuartos de pesadilla, impropios de una selección como esta. Fue el momento de rezar, de caminar en el alambre sin ningún colchón debajo. La selección estaba más muerta que viva, más en España que en Rio. 

Menos mal que sucedió lo del último cuarto, cuando la selección se vino arriba, se echó a las espaldas el peso de la historia. Nunca debió permitir este partido ante Nigeria, ni casi los anteriores ante Croacia y Brasil pero la realidad le ha puesto así, sin margen de error ya ante Lituania y Argentina este sábado y el lunes. Si ceden algún día, el futuro les depara el partido ante EEUU o, lo más probable, el billete anticipado de vuelta a casa. Hay que agarrarse a la esperanza, a olvidar cualquier parecido con estos partidos. Hay que jugar de otra manera porque esto no debe valer ante las dos últimas rivales. Lituania nos ha ganado los dos amistosos y es una eterna rival ultimamente (final incluida el año pasado en el Eurobasket, con triunfo español). Está invicta en estos Juegos y anoche venció a la Argentina que nos encontraremos el lunes. 

Los cálculos, que no deben hacerse en estas situaciones, son claros. A la selección no le vale ganar uno de los dos partidos, pero sí ganar los dos. Con esa tarea estaría clasificada y, lo más probable, es que sea tercera. No hay más excusas, no hay más opciones. Esta selección, de la que nunca dudamos, pero sí que nos preguntamos a veces qué le está sucediendo, tiene que dar el golpe en la mesa. El que todos esperamos. Como ese moribundo al que le han perdonado la vida. Esa es España ahora.

miércoles, 10 de agosto de 2016

La selección se tambalea tras otro desastre



España pierde ante Brasil y deberá ganar los tres partidos para asegurar su pase a cuartos / El mal estado de Ricky Rubio preocupa en los nuestros         

ESPAÑA 65 - 66 BRASIL

Cogió Llull la responsabilidad, como en otras ocasiones. Está acostumbrado a esa presión y Scariolo diseñó una jugada para el de Mahón, con cinco segundos por jugar y todo el abismo por delante. España había defendido bien el ataque brasileño, falló Marcelinho pero Mirotic perdió la pista de Marquinhos, que palmeó fácil para poner un punto arriba a los cariocas. Llull acepta bien siempre la presión pero el tiro que eligió tras penetración fue horrible. España se asoma al precipicio y es peligroso andar siempre en el alambre. Porque puedes sobrevivir, pero lo más probable es que mueras en el intento.
         Porque la selección despachó en el Carioca Arena uno de los peores partidos que se recuerdan. Quizá en la era Scariolo, el peor. Fue a remolque siempre de una selección brasileña, bien es cierto que local y apoyada por sus aficionados, pero con bajas sensibles que deben hacerla algo vulnerable. Pero los nuestros no han aterrizado todavía en Rio, presos de un nerviosismo inusual y de una histeria que les puede colocar en casa antes de tiempo. Para empezar ya les ha situado en una posición muy incómoda. En el horizonte, EEUU si eres cuarta, ahora lo más probable, pero siendo realistas no debe importar porque en juego está aún la clasificación a cuartos de final.
         Dijo Scariolo al final del encuentro que “nos está pesando la precipitación, tiene que llegar la tranquilidad, si no, estamos muertos”. Y es verdad porque sólo se puede entender así algunas fases de los partidos de España en estos Juegos. Eso y cosas incomprensibles que suelen aparecer en determinados momentos porque el baloncesto, como otros deportes, no es matemática pura. Si no, todo estaría inventado. No es normal que Gasol falle en el último cuarto dos tiros de media distancia desde la personal, cómodos, ni tres tiros libres (dos seguidos, básicos). No es normal que se pierdan balones en zona de pase, no entra dentro de la lógica que en el primer tiempo se fallen tiros librados tan fáciles. Pero esto es deporte y todo es imprevisible.
         No entró España hasta el último cuarto en el encuentro, manejando la situación de forma desesperada, concediendo a Brasil penetraciones fáciles. 16-8 mediado el primer cuarto, 18-13 al final, sin defender, fallando lo indecible, con posesiones largas sin intención visible. Brasil nos regalaba todo lo posible en un descontrol de partido que nadie parecía querer controlar. Con el desastre de primer tiempo, sólo tres abajo (34-31).
         Salió España en la reanudación con otra caraja de impresión. Cediendo puntos fáciles, sin defensa. Mal Rudy, mal Felipe, mal Ricky, en un estado depresivo absoluto, incapaz de crear nada y con tres personales nada más iniciar el tercer periodo. No se encuentra bien el del Masnou por las causas de todos conocidas. El fallecimiento de su madre le hundió, lejos en EEUU sin poder despedirse. Fue un palo rotundo unido a la necesidad, parece, que tienen los Wolves de traspasarle por la llegada de Thibodeau al banquillo. Todo esto puede hacer entender, debe hacerlo, el estado de Ricky, pero hay que recuperarle a marchas forzadas.
         Con ese panorama se vio España nueve abajo (45-36), reaccionó con coraje y con dos triples de Llull, pero una serie de pequeños desastres en forma de ataques imprecisos volvieron a poner una renta peligrosa (53- 45). Bien en Brasil Marcelinho, Nene, Marquinhos, bien Magnano en una defensa de ajustes que impidió a Gasol y a Felipe campar a sus anchas. Mal panorama, malas vibraciones.
         Pero esta selección no se rinde nunca. No lo hará ahora cuando todo está en negro, cuando la mente de los nuestros parece nublada. No lo hizo en el último cuarto. Se echó Llull a las espaldas el peso de este equipo, le ayudó Gasol, bien en la zona ante Hilario. Se acercó España, se puso por delante en un arranque de coraje. Anotó Chacho un triple para empatar el partido y Pau nos puso en ventaja. Entonces llegó la taquicardia como ante Croacia. Con uno arriba, Llull sólo anota un tiro libre (65-63), España defiende intenso y hace falta sobre Nene, mal lanzador de libres. Sólo anota uno y la selección tiene el partido en la mano (65-64, 26 segundos por delante). Brasil hace falta sobre Gasol, pero en una situación inesperada, nuestro pívot, la referencia, falla los dos tiros.
El resto, conocido. Una buena defensa, un despiste, un palmeo. España pierde de nuevo en un final igualado. El problema, quizá, es que nunca, en ninguno de los partidos debería haber llegado a ese final de cara o cruz. Esto obliga a la selección a ganar los tres partidos para pasar (con dos podría no tener suficiente). Lo único es que tendrá que esperar para saber el puesto. El cuarto, es la muerte, el tercero es otra nueva vía en esta competición tan complicada. Pero España no puede calcular, es absurdo. Tiene que arreglar, primero, estos dos desaguisados impropios. Eso es lo más importante y corre mucha prisa.

domingo, 7 de agosto de 2016

Una pájara letal



La selección pierde ante Croacia dejando escapar catorce puntos de renta y se complica todo su camino olímpico / Brasil, el martes, siguiente rival, en un encuentro clave

ESPAÑA 70 - 71 CROACIA

Restaban quince minutos y España dominaba por catorce puntos. Nada hacía presagiar la nefasta noticia con la que la selección comenzó esta andadura en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Fue un minuto y medio final lleno de descontrol. Hasta tres posesiones regaló nuestra selección a los Croatas, que se pusieron por delante. Entonces, con 16 segundos por jugar, Simon anotó dos libres que situaban cuatro arriba a los balcánicos, Mirotic acertó con el triple, Saric no sentenció a la selección, que todavía disfrutó de la última jugada, con tapón sobre Gasol que certificaba la peor de las noticias. Esto se complica desde el inicio, como en el Eurobasket del año pasado, pero esto es algo más grave. El torneo es más corto y en el horizonte el posible cruce con EEUU, quizá antes de los previsto.

La cita era crucial, como siempre lo es un debut. Comenzó algo fria la selección. Tras el 0-4 rival con tres triples fallados por los nuestros, llegó un descomunal parcial de 13-0 para los de Scariolo, primera señal de que estábamos en el partido. Nada hacía atisbar que hora y media después los nuestros se iban a ir con la cabeza baja al vestuario.

            Fue un inicio impoluto en el que la selección apenas hizo nada mal. Llegó a manejar doce puntos (20-8) con diez de los doce jugadores ya en cancha en el primer cuarto, auténtica obsesión de Scariolo antes de empezar, dar a todos los jugadores un rol importante. Se relajó la selección en el comienzo del segundo acto, tiempo de presión alta de Croacia, de precipitación española. Tiempo para que España no encontrara hasta el minuto 4 la primera canasta del cuarto (23-17) cuando los balcánicos se habían acercado en el marcador.

            Fue momento de volver a ponerse la pilas, de defender intenso. Tres triples de España (Felipe, Gasol, Chacho) volvieron a poner una renta que superaba los diez (36-24). Otra vez con los interiores, con el continuo pase dentro – fuera que ha dado a este bloque su identidad. España tiraba cómodo, pero no se iba en el marcador. Algo de desacierto en dos tiros fáciles evitaron una ventaja clara. Al contrario, dos triples croatas (Bogdanovic, Hezonja) nos incomodaban. 38-32.

            Era momento de no dudar, de no dejar nada para la esperanza rival. Eso es lo más difícil en deporte siempre. Tras unas dudas pueden venir momentos de riesgo. España se empleó a fondo en defensa dejando a Croacia en 4 puntos en los primeros ocho minutos de la reanudación. Otra vez una zona puesta a tiempo. Sin estar brillante en ataque a los de Scariolo les valía para mantenerse cómodos, llegando a la máxima del partido (50-36). Sólo quedaba un empujoncito, la orilla se atisbaba ya muy cerca.

            Pero como todo partido en una competición internacional, más en unos Juegos Olímpicos, nada es fácil. Sorteando los arreones rivales, incluido parcial en contra 0-9 (Croacia se llegó a poner a cuatro en el tercer cuarto, 51-47), España fue dando pasitos cortos, nunca en falso para no perder el control. Mirotic anotó un triple mágico al borde del último acto cuando todo pintaba espeso.

Optó la selección por aceptar que el sufrimiento se instalaba en el Carioca Arena. Entró entonces el partido en un descontrol, imposible de prever apenas unos minutos antes. Se atascó España, mostrando sus carencias, innumerables en el tramo final (mala defensa, precipitación, atasco en ataque). Navarro y Rudy no estaban finos fuera y Pau era defendido de manera certera. Ukic anotó un triple que borró de un plumazo todo lo que había pasado en 34 minutos. Croacia a un punto. Babic anotó en transición, Croacia por delante. Todo reseteado de repente, como la peor pesadilla.

            Como si de una moneda al aire se tratara entró el choque en ese momento en el que no valen las tácticas, valen los valientes. Pau Gasol y Bogdanovic lo son y los dos aceptaron el duelo final como uno en el lejano Oeste. Dos triples del español, siete puntos seguidos del croata. 65-64 a 3.45, 67-64 a 3-04, 67 – 65 a 2.32, puntos a cuentagotas. Voló un triple de Chacho para asestar un golpe definitivo, pero erró el canario. Igual que lanzó Bogdanovic uno para poner a Croacia por delante con el mismo resultado. Falló España hasta cuatro posesiones y permitió a Croacia ponerse por delante a un minuto del final. Entonces vimos delante, ese monstruo que aparece de vez en cuando en estas competiciones, los nervios de que el camino se tuerza desde el comienzo.

            Eso le pasó a España. Muy paradójica la imagen del mejor, Gasol, desconsolado, por ese último tapón recibido. El martes Brasil, derrotada hoy ante Lituania, lo que tiñe el partido de un dramatismo inigualable. Será entonces cuando todo se enderece para los nuestros o todo se derrumbe de un plumazo. Poco tiempo habría para rectificar si pensamos que Lituania y Argentina estarían todavía en el camino. Habrá que rehacerse. Justo hace once meses lo hicimos tras dos derrotas en tres días ante Serbia e Italia en el Eurobasket. Esto es más serio. Son los Juegos y nadie bromea.

La medalla como objetivo, el oro como quimera

La selección española debuta esta noche ante Croacia, con el mínimo de luchar por los metales y encomendándose al estado de forma de Pau Gasol / EEUU lo hizo anoche en una exhibición brutal ante China (119- 62)


Le cuidan como la joya que realmente es. Todos en la Villa Olímpica están pendientes de un tipo largilucho, tranquilo, que tiene en vilo a nuestro baloncesto. Si Pau Gasol está bien, las opciones de España para conseguir medalla en estos Juegos se disparan al infinito. Si el de Sant Boi no está a su nivel, la selección sufrirá mucho. Son conceptos claros que no se discuten. En la selección, sobre el parquet, manda un sólo tipo, el que nos llevó al oro en el magnífico Eurobasket del pasado septiembre.
         No lo esconde ni el seleccionador, que en un alarde de sinceridad y sentido común dijo el otro día la frase definitiva. “Pau es la llave, si él está lucharemos por la medalla”. Más claro, el agua. Y no es nada extraño que Gasol mueva masas, se pare constantemente a firmar autógrafos para aficionados y deportistas. Con 36 años viene a Rio a dejar una gran sensación. Dijo el otro día “No soy de conformismos, ahora bien, tampoco hay que pecar de soberbia”.
         En estas lides se mueve el bloque español unas horas antes del debut ante la Croacia de Alexandar Petrovic y de sus tres NBA,  Saric (Sixers), Bogdanovic (Nets) y Hezonja (Magic), que son el auténtico arma del combinado balcánico ante la ausencia de Ante Tomic, ligeramente preocupante para sus intereses. Viene de liarla en Turín donde se deshizo, hace un mes, de la anfitriona Italia en el Preolímpico, para sacar un billete casi inesperado a Rio. Una selección imprevisible hasta los extremos. Hay quien habla de opciones de medalla y, a la vez, de batacazo histórico.
         Hoy en el Carioca Arena 1 (0.00 h, La 1), España medirá sus sensaciones tras una gira de amistosos, como siempre, muy ligera y sin posibilidad de sacar ninguna conclusión. Las rivales débiles (Angola, Costa de Marfil) apalizadas brutalmente por los nuestros. La única rival seria, la Lituania enemigo el pasado año en la final europea, nos ha vencido los dos partidos. Será rival en este grupo también, el sábado.
         Se planta España, eso sí, con la seguridad que otorgan dos medallas de plata en las últimas competiciones olímpicas. Sacará la selección el orgullo y el coraje que siempre ha tenido en las últimas citas. Con Scariolo como técnico, medallista en cuatro de las cinco competiciones, (sólo el Mundial de Turquía en 2010 no trajo nada para el seleccionador) y un sistema de juego reconocible, donde el esfuerzo no se negocia y donde la defensa es absolutamente vital.

         Es verdad que la lucha estará en la medalla de plata. Ya hemos visto a EEUU en su debut (119 - 62, ayer ante China) en una exhibición defensiva tremenda, de manual para cursos de entrenadores. Es la conclusión clara que con esa intensidad nadie puede hacerles frente en esta competición. Ni tampoco nadie puede igualarles en físico, si acaso Francia, pero los de Collet se la pegaron ayer, víctimas de su arrogancia y de una gran Australia en una de las primeras sorpresas del campeonato.
         Con el oro como quimera, la lucha por las medallas estará vibrante. A esos lugares del podio optan Lituania, España, Argentina, Brasil, sin Splitter pero en casa ante sus Juegos, Serbia, Francia, Australia. Una barbaridad, un camino lleno de espinas, un laberinto apasionante que se resolverá el domingo 21.
         Por el momento esta noche Croacia es la primera prueba de toque, luego vendrá Brasil (martes 9), Nigeria (jueves 11), Lituania (sábado 13) y Argentina (lunes 15). Un bloque, el nuestro, con tiro exterior (Calderón, Llull, Rudy, Abrines, Navarro)  con defensa (Ricky, Claver), con buenos jugadores movibles (Claver, Mirotic claves en esta selección jugando de tres y cuatro), pero con escasez de físico dentro de la zona (Pau, Felipe, Willy Hernangomez) y eso se puede notar ante rivales fuertes. Aún así ya fueron ellos los que se presentaron como pivots en el Eurobasket del año pasado y el resultado ya saben cual fue. Quizá a eso haya que agarrarse. A eso y a nuestro Dios Pau Gasol. No hay otra.

viernes, 8 de abril de 2016

El Madrid siempre revive

Para algo es el actual campeón de Europa y para algo consiguió ganar todo lo ganable el año pasado. Por algo es el Real Madrid, la sección más laureada de Europa en el mundo del baloncesto y el equipo que se presenta en los cuartos de final de la Euroliga cuando nadie contaba ya con ellos. Cuando todos le daban por muerto renació este Real Madrid que pide permiso para permanecer en el cetro europeo. 

Volvió a la vida este equipo ganando esos partidos trascendentales que tanto le gustan en su historia. Cuando quedaban tres encuentros para terminar la primera fase y sólo valía ganar los tres envites, fue el Madrid y los ganó. Al Fenerbahce, su rival ahora, en Munich al Bayern y al Estrasburgo en el Barclaycard Center. Cuando no se podía permitir un fallo más, ganó al Khimki en este Top 16 con un partido completo, sin fisuras y apretando en defensa, un aspecto que se va a exigir ahora, en esta fase de la temporada, más que nunca. 

Tiene este Madrid a tiro una nueva presencia en la Final Four, esa cita a la que dejó de acudir 18 años seguidos pero a la que volvió en 2011, se ausentó en 2012 y fue un invitado fijo desde 2013. Eso sí, tiene a tiro viajar a Berlín del 13 al 15 de mayo pero la empresa no va a ser fácil. El Fenerbahce de Zeljko Obradovic, el mejor equipo por resultados de la competición y su rival en semifinales el año pasado, será el enemigo. Y es un enemigo público que da miedo. 

Es verdad que algo menos sin Jan Vesely. La estrella checa sufrió el pasado 27 de marzo una lesión en el tendón de Aquiles en Liga turca, ante el Karsiyaka y los médicos aseguran que no habrá que pasar por quirófano, pero el periodo de baja se estima en seis semanas. Imposible llegar a la eliminatoria. Obradovic ya no se lamenta y asume que habrá de jugar sin el versátil jugador. Una especie, la del alero alto, casi en extinción en Europa. El bueno de Zeljo lo asume y ya prepara alguna estrategia. 

Es cierto que el temor se ha trasladado de barrio. El Madrid jugará en Estambul con respeto, quizá partiendo con algo de retraso en la carrera del favoritismo en esta eliminatoria, un poquito instalado en el bando otomano. Pero es el actual campeón de Europa. No estarán muy contentos, seguro, en el rival, con el duelo ante el Madrid. Hacer una Euroliga excelente para mirar a la cara al campeón de Europa a las primeras de cambio no debe hacer gracia.