martes, 5 de septiembre de 2017

Caminando en la superioridad




España arrasa a sus rivales en los tres primeros días de torneo / Croacia, primera prueba seria para los nuestros / Scariolo reservó ayer a Pau Gasol y a Abrines todo el partido


En algunas circunstancias sería mejor ser cauto, estar a la expectativa de cualquier cosa que pueda suceder. En definitiva, no creerse demasiado la multitud de cosas que estás haciendo bien y relativizar el asunto. Pero es que esta España que se ha presentado los tres primeros días del Eurobasket es una apisonadora. Ha ganado los tres partidos de 39, 37 y 41 puntos ante Montenegro, Chequia y Rumania (sí, es verdad que no son potencias) y demuestra una superioridad pocas veces vistas y que recuerda a las mejores selecciones soviéticas y yugoslavas de las décadas de los setenta y ochenta.

Una selección que se permite el lujo de dar decanso a Pau Gasol y a Abrines todo el partido ante Rumania (victoria 91 – 50). Sin más, en medio del campeonato, como si el mensaje a mandar fuera de control. Ganamos sin el mejor, sin utilizar a un pívot dominante. Ese es el lujo que se puede permitir España, que ya tenía bajas importantes. Así está el nivel de los nuestros.

Seguro que lo hizo Scariolo para evitar sustos porque hoy (este martes, 16.45 h) llega la primera prueba seria de la selección en el torneo. La Croacia de Aleksandr Petrovic (también invicta) es la prueba que delimitará qué camino utiliza España para llegar al título. Si, posiblemente, Letonia o Bélgica o la vía algo más compleja y que Serbia o Turquía puedan ser rivales ya demasiado pronto.

Estos partidos han sido cruciales para ver cosas que con rivales más complicados hubiera sido imposible. Por ejemplo, ya hemos visto, y bastante, a toda la selección. Han jugado, y a un nivel esplendoroso los dos Hernangómez, futuro incontestable de nuestro baloncesto. Han aprovechado bien los minutos que les ha dado Scariolo para hacernos ver que tienen un rol importante en el combinado.

Hemos visto a Oriola, a Vives, a Sastre, todos a un nivelazo inesperado, con menos minutos pero siguiendo a la perfección el plan que ha diseñado para ellos el técnico. Hemos visto a Navarro aceptando sin rechistar su papel y, además, haciendo cosas interesantes para el grupo. Todo son buenas noticias.

El jueves Hungría deberá ser otra víctima propiciatoria para el cuadro español. Sin embargo, lo de hoy… es otra historia. En Río, hace apenas un año, los croatas nos ganaron en el partido inicial. Nunca fueron buen enemigo y estos días se han deshecho bien de sus rivales. Ayer ante Montenegro, sufriendo demasiado al final pero fueron superiores. Está la vieja guardia, los Ukic, Simon. Está Saric, el pívot de los Sixers, uno de los diamantes europeos.

La selección sigue caminando en la euforia en este europeo, sigue soñando con un camino inmaculado, a 12 días de conquistar el oro en Estambul. Hoy la despiertan un poquito para hacerla ver que no todo será un camino de rosas. Croacia pondrá problemas. Sólo hay que saber resolverlos y este grupo está preparado.

viernes, 1 de septiembre de 2017

España asusta en su debut

La selección aplasta a Montenegro con unos grandes Willy y Juancho Hernangómez / República Checa y Rumania, siguientes escollos

ESPAÑA 99 - 60 MONTENEGRO

Esta vez llegó a tiempo, sin dudas. Dejó atrás las distracciones que eran habituales estos últimos años. En el Europeo 2015, dos derrotas en los tres primeros partidos. En Rio, el verano pasado, dos errores los dos primeros choques. No quiso bromear esta vez España y empezó el campeonato a lo grande. Abusando de una Montenegro, que es mejor de lo que pareció en este partido, pero que fue desbordada por el trolebús hispano. 

 La primera victoria ya está en el zurrón y no hay que ir muy lejos para avanzar que los dos próximos partidos serán nuestros también. República Checa (sábado, 16.45 h) y Rumania no deben ser rivales y la selección de Scariolo se debe apuntar dos triunfos cómodos. En el día inicial las buenas noticias siempre predominaron. 29 puntos de los Hernangómez (16 Willy, 13 Juancho), 19 de los Gasol (19 Pau, 9 Marc). También llegó a la decena San Emeterio y casi (se quedó en 9) Juan Carlos Navarro en un buen partido del veterano. 

 Un partido en el que todos jugaron, todos aportaron. Nadie se quedó sin anotar, algo que es muy complicado. Incluso Sastre y Vives (4 y 3 puntos) participaron de la fiesta. El día en que se plasmó el verdadero nivel del equipo español. El día en que se vio que las bajas no van a importar y eso que son casi cruciales. 

 Fue un cúmulo de circunstancias favorables para los nuestros. Los bases excelentes, a cual mejor. Aportación excelsa de los que serán menos habituales. España se apoderó del partido desde el inicio (26-14 el primer parcial, 51-29 al descanso, un humillante 71 – 43 al final del tercer cuarto). Nadie paraba al combinado nacional, con sensación de favoritismo claro, de no bajarse del buen nivel en todo el torneo. 

 Enfrente Montenegro en el que sólo se salvó el NBA Vucevic (16 puntos) y el base Pavlicevic, un jugador muy incómodo de defender. Un combinado en el que naufragaron ayer Rice (7), Dubljevic (4) y Todorovic (4). Se salvó muy poca gente del barco liderado por el histórico Bogdan Tamjevic (sí, aquel que guió al Bosna Sarajevo ya desde el banquillo, en 1979, a la primera Copa de Europa de un equipo yugoslavo). Es verdad que éste no era el partido, que se clasificará seguro porque tan sólo ha de ganar a Hungría y Rumania, pero que ayer no dio el nivel. 

 Mañana sábado ante Chequia el siguiente partido. Quizá Scariolo opte por muchos minutos para los menos habituales. Aunque ya no sabemos qué significa ser no habitual en esta selección. Hoy han hecho unos minutos parejos la mitad de la selección, señal inequívoca que este grupo va a por todas, se divierte en cancha y quiere el oro. Queda un día menos para tocarlo el 17 de septiembre en Estambul. Que no se tuerza nada.

jueves, 31 de agosto de 2017

La reina de Europa quiere bañarse en oro

España, con tres títulos desde 2009, quiere reeditar el de París en 2015 en el Eurobasket que arranca hoy / Las ausencias de muchos NBA marcan el torneo



Vestida de gala, con la etiqueta de ser la reina de Europa los últimos ocho años (desde 2009, tres oros continentales) aunque con alguna duda sobre su favoritismo. Así se presenta España en el Eurobasket que arranca hoy, para los nuestros mañana, en la localidad rumana de Cluj, Y esas dudas sobre su papel dominante vienen por las ausencias confirmadas ya a finales de junio de dos referentes, Rudy Fernández y Felipe Reyes. Con la inesperada, a mediados de julio, por orden de los Bulls, de Nikola Mirotic y la más dura, la del jugador que, en palabras del seleccionador Sergio Scariolo, se iba a convertir en faro de este grupo en pista. Sergio Llull

Muchas sensaciones recorrieron al banquillo español aquella noche del 8 de agosto en Tenerife. Escalofríos también, temblores. Llull se perderá toda la temporada, por consiguiente, la cita europea del año a nivel de selecciones. Pero Scariolo buscó enseguida la parte positiva, más por ansias de ofrecer una imagen de fuerza a sus jugadores, que porque realmente lo sintiera. Sabe el italiano que Llull es insustituible.

Confirmó a Guillem Vives como tercer base pero pasó a lanzar un mensaje claro. “La obsesión era encontrar un referente. Ahora deberán ser los Gasol”. Y los hermanos, acostumbrados a estas lides, cumplieron en los amistosos siguientes. Poderío en Bélgica y Lituania para dos victorias fuera de casa convincentes que suelen ser buenas también en estas giras largas.

Se presenta España en este Europeo con la idea del poderío extremo en el juego interior. Más los hermanos Gasol, Willy Hernangómez y Pierre Oriola con sensaciones de que hay muchas alternativas en esa zona de la pista. El otro Hernangómez, Juancho, en labor más de 3 alto (a un gran nivel en los partidos de preparación) y San Emeterio y Abrines como referentes desde fuera. Al de Oklahoma City Thunder se le pide este año el paso adelante, el definitivo. Abrines debe ser el que desatasque en momentos cumbre. Porque la labor de Navarro en pista es una incógnita. Ha estado todo el año fuera sin poder ayudar en su club de manera regular.

Para Sastre y Vives habrá minutos pero serán menos. Ricky y Sergio Rodríguez llevarán el timón de una selección inmensa, superlativa a pesar de bajas sensibles en las cinco posiciones. Podríamos hacer un quinteto de ausencias y nos saldrían Pau Ribas, Llull, Rudy, Felipe Reyes y Mirotic. Ahí es nada.

España caminará en un laberinto hasta ver la luz el jueves con la más que segura clasificación a octavos y, si no pasa nada raro, como primera de grupo. Antes Montenegro (mañana el debut), República Checa (sábado), Rumania (lunes), Croacia (martes) y Hungría (jueves). Si las cosas salen rodadas un rival asequible nos esperará en octavos. A partir de cuartos, la historia cambiará.

Es el europeo de las ausencias destacadas. Fuera Teodosic con Serbia, Parker con Francia, Antetukuompo con Grecia como las más importantes. Es el Europeo de las consagraciones. Doncic con Eslovenia tiene que ser estrella, predominante en esa selección, candidata a medalla aunque encuadrada en un grupo terrible con la anfitriona de esa sede Finlandia, más Francia y Grecia.

A partir de hoy y en tres semanas todo cuenta. Cada detalle, cada mínimo despiste será una losa y cada acierto, un paso adelante. España no se baja del podio continental desde Serbia 2005. A partir de ahí tres oros, una plata y un bronce en los cinco disputados. Un dominio abrumador parecido al de la Yugoslavia de los noventa o el de la URSS en los 80. Hay que estar felices y confiar.





viernes, 19 de mayo de 2017

El Madrid se hace pequeño en la cita del año



FENERBAHCE 84 - 75 REAL MADRID

Los de Laso realizan un mal partido y pierden claramente ante un mejor Fenerbahce / Olympiakos da la gran sorpresa y se impone al CSKA


Llegó tarde al partido, como si de un error de cálculo se tratara. Llegó a la cita impuntual, nunca lo había hecho en esta Euroliga, fiable siempre el Real Madrid. Y lo pagó caro. Sin competir ante este portento de rival nunca hubo vida, nunca pareció que el equipo de Laso, desdibujado en el Sinan Erdem Dome, pudiera hacer algo en el choque. El Madrid se baja en marcha de esta cita europea mostrando la peor imagen de este año y realizando uno de los más flojos partidos de la era Laso.

Fue un comienzo calamitoso del Madrid, sin ideas, sin claridad en ataque, sin continuación en ningún bloqueo, dejando tiros claros al conjunto turco. De ahí llegaron las máximas del partido (17-7, 23-13, 26-13). El Madrid sobrevivía en el primer tiempo gracias a Llull (19 puntos de los 34 madridistas en el primer envite) y a que volvió por unos instantes la intensidad defensiva (26-24, tras triple de Thompkins)

Pero todo se torció de nuevo con decisiones arbitrales algo dudosas. Una antideportiva doble que sólo lo era de Datome, pero que a los colegiados les pareció bien repartir. También un codazo de Vesely a Randolph que dio con el madridista en la camilla por un golpe fortísimo en las costillas. Salió, de milagro, en la segunda parte, pero al Madrid se le notaba resquebrajado. 44-34 al descanso.

A pesar de eso salió bien el pivot con dos manos en defensa sublimes y con un triple que dio vida de nuevo al conjunto de Laso. manteniéndose en el partido, a pesar de los datos terribles que arrastraba. 8 rebotes ofensivos permitidos, 11 pérdidas de balón. Eso era demasiado lastre y, aunque todos los intentos fueron para mejorar, el equipo local se hacía fuerte y mataba al Madrid con defensa y buenos tiros. Y anulando a Ayón, desaparecido toda la noche. Llegó de nuevo una máxima (50-37) y sólo faltaban 15 minutos de partido. 

De ahí al final del tercer cuarto, un amago de remontada blanca con dos triples de Carroll que les pusieron a nueve, pero fue un espejismo. 63 - 50 antes del último capítulo. Ahí llegó la sentencia final con el equipo local masacrando el aro rival y disponiendo de dieciseis de ventaja (68 - 52). Justo ese fue el momento en el que apareció la enésima reacción, esta vez más poderosa llegando a estar a ocho puntos, llegando a creer en el milagro. Pero fallaron cuando todo parecía volver a tener sentido. Primero Thompkins y después Carroll. Ya no hubo partido.

El Fenerbahce buscará el domingo su primer título europeo, el noveno de su entrenador, de su guía, Zeljko Obradovic. Lo hará ante el Olympiakos que volvió a liársela al CSKA de Moscu en una semifinal sublime, para el recuerdo (78 - 82) en la que el equipo ruso llegó a manejar catorce puntos de renta. Pero este deporte, que está hecho para los grandes jugadores, también está diseñado para los fuertes mentalmente y los griegos, en ese terreno, son mejores.

El Madrid se baja del tren de la Final Four en la primera estación como en 2011, última vez que cayó en la semifinal. Luego llegaron tres competiciones seguidas con el último partido como premio (dos perdidas, una ganada) pero esta vez quizá era demasiado. Quizá era mucha presión, mucho rival, mucho partido. Quizá Obradovic borró del partido a Ayón e impidió el juego fluido habitual del equipo blanco. O a lo mejor sucedió que el físico no le dio al Madrid que buscará en el play off de la Liga Endesa la redención. Quizá Laso se acuerde de Nocioni, o no, quién sabe. El ventajismo tampoco es bueno en el deporte.












jueves, 18 de mayo de 2017

El Madrid busca la gloria en un campo de minas

Los de Laso se enfrentan esta noche al local Fenerbahce (20.30 h, Cero) pendiente del físico turco y con cierto recelo del arbitraje / CSKA - Olympiakos, la otra semifinal



No hay competición que se le parezca. No hay escenario igual a estar presente entre los cuatro mejores equipos de Europa, en una ciudad y en una situación completamente contraria a la comodidad. Estambul recibe al Madrid con ganas de revancha. Aquel 2015 el equipo de Laso ganó en la capital de España al Fenerbahce de Obradovic. Hoy los dos entrenadores vuelven a verse las caras pero se han cambiado el lugar de la cita. Hoy toca Turquía, una presión extra para el equipo español. 

Se conocen mucho los dos tácticos del partido. Zeljko dirigió a Pablo en el Madrid, le lleva años de experiencia en los banquillos, le lleva Euroligas (8 conseguidas en 15 presencias, ésta la decimosexta) pero alaba a su pupilo como quitándose presión de cara a la cita de esta noche. “El Madrid es campeón hace dos años y nosotros no lo hemos sido. Ojo, que jugamos en casa pero ellos tienen muchas opciones de ganar”.

 Puede ser el noveno entorchado de Obradovic que, sin embargo viene de no triunfar en dos años seguidos (Madrid 2015, Berlín 2016) pero se vuelve a meter en la cita definitiva con un equipo esplendoroso. Esta Euroliga, dicen muchos, está hecha para este Fenerbahce que cuenta con una plantilla de lujo. Udoh, Bogdanovic, Pero Antic, Datome destacando sobre fieles escuderos que quieren hacer del equipo turco el favorito. Ya lo es en las apuestas, por eso el Madrid deberá hacer las cosas casi perfectas esta noche en el Ulker Sports Arena si quiere sobrevivir.

Laso dijo ayer en rueda de prensa que “no quiere dar nada por perdido. Venimos a competir, faltaría más. Somos los campeones de hace dos años y hemos estado en dos Final Four más. Queremos ganar y demostrar que somos un referente”. Llull fue en la misma línea de su mister y Felipe Reyes, que posiblemente juegue su última Euroliga, quiere despedirse a lo grande.

Cuenta con todo el plantel a pleno rendimiento el técnico vitoriano y nadie tiene miedo. Tenerlo sería morir. Ni Doncic, en la cresta de la fama ya, pero en su primera Final Four. El esloveno es la promesa convertida en realidad, una baza importante para que el Madrid salga triunfador. Está Rudy con alguna molestia pero tendrá que aportar, como Randolph, Thompkins y Ayón. Como Nocioni, en su última batalla europea antes de la retirada. 

Un poquito antes habrá salido el CSKA de Ditoudis a defender el título ante el Olympiakos, dicen que el que menos opciones tiene de ganar, sin embargo campeón en 2012 y 2013 y finalista en 2015. La constelación de estrellas de los rusos (De Colo, Teodosic, Haynes, Augustine, Jackson, Kryapa) ante Spanoulis y su ejército, más sólo esta vez pero con ganas enormes de dar la sorpresa

Todas las vistas puestas en tierras turcas hasta el domingo. Con ojeadores NBA y con un campeón novato (si es Fenerbahce) o que repetirá si es alguno de los otros tres. Para el Madrid sería la décima, el año en que puede volver a reinar con otro triplete de escándalo. Paso a paso porque precipitarse algo, sería caer irremediablemente al vacío

lunes, 22 de agosto de 2016

España se acostumbra al podio



Vence a Australia de forma agónica, gracias a una jugada defensiva crucial de Víctor Claver / Consigue la medalla de bronce en los últimos Juegos Olímpicos de la generación del 80


ESPAÑA 89 - 88 AUSTRALIA
Fue una penetración del Chacho a cinco segundos del final que no encontró el aro pero sí la falta. Dos tiros libres para dentro y España uno arriba defendiendo el bronce que era suyo, que tocaba con los dedos. La jugada aussie, sin duda, era para Patty Mills, enchufado, 32 puntos antes de la decisión final. El balón, en juego y una mano salvadora de Claver que aleja el peligro. El base rival sólo consigue lanzar desde su campo. El metal era propiedad de España, el objetivo para el que veníamos a Rio.

Fue la solución dramática a un partido intenso en el que España manejó hasta doce puntos, pero al que Australia se agarró con fuerza, esa que ha tenido durante todo el torneo, la que le faltó el dia decisivo ante Serbia, el único que no estuvo a su nivel y que le costó la final. Ya antes del descanso habían enjugado la renta que tenía España (40 – 28) con un 0-10 de parcial (40-38). Ya en el tercer cuarto mandaron en el marcador y en el último acto el columpio fue la tónica general. España, uno arriba, Australia, uno arriba.

Fue el partido de Mills (32), fue el de Gasol (30, 11 rebotes). Fue una oda al baloncesto, a la intensidad. Salió cara para España en esos finales que se nos han negado en estas dos semanas. Ese final ante Croacia (-2), ese ante Brasil (-1), cualquiera de esas victorias nos hubieran permitido una final, una plata, pero el torneo es así. Cosas del baloncesto, de estos sistemas de competición. Igual que logró Serbia un subcampeonato, ganando dos partidos serios. Igual que a Lituania le castigó el torneo su falta de competitividad, o a Croacia, que había sido primera de nuestro grupo, le hizo cruzarse con sus vecinos el día que menos querían.

No es, por tanto, momento para despreciar el bronce en lugar de la plata. Es momento para saborear una medalla impensable tradicionalmente, posible a veces, pero muy difícil en todos los tiempos. España no se baja del podio desde 2004 en unos juegos y en cualquier torneo, desde 1999 (18 campeonatos), sólo en cinco ocasiones. Hemos saboreado, incluso, tres oros continentales y dos platas olímpicas. Una hoja de servicios inmaculada.

Se nos va esta generación que nos ha dado todo y para la que no tenemos más que agradecimientos. No se nos van del todo porque algunos han prometido volver cuando puedan pero el sentir general es que ya, con 37, 38 años, darán cada vez menos. Algo lógico, imposible de evitar. Son generaciones y ahora toca dar paso a otra, no menos buena, pero, en definitiva, con otros nombres.

Lo decíamos el primer día de esta serie de artículos. El metal era el objetivo, el oro era una quimera. Lo demostró ayer EEUU que un una final soberbia destrozó a Serbia. Haciéndola creer que era posible el partido de la primera fase (94-91 para USA) y lo que ha sido indiscutible es que los norteamericanos han jugado a otra cosa en las eliminatorias a partido único. Sólo España la sometió a algo de duda. Por eso, Scariolo estará pensando en aquellos dos partidos del inicio. En ese tapón a Gasol ante Croacia, en ese palmeo de Marquinhos con despiste de Mirotic.

La selección se centrará ahora en el Eurobasket del año que viene, último que se celebrará cada dos años, pasando al formato mundial, cada cuatro. La selección no para de progresar. Por si las bajas se acentúan (es probable que sí) Scariolo debe manejar otras opciones. Las que conocemos todos, no exploradas en estos juegos (Abrines, intrascendente, Pau Ribas, San Emeterio, Dani Diez, Aguilar, que ni siquiera han estado). Las que sabemos que nos pueden dar poderío y que no hemos podido disfrutar en este campeonato, por las lesiones (Marc, Ibaka). Y las generaciones venideras. España apunta todavía a no morir. Está deseosa de demostrar con un cambio de aires que aún se la puede considerar favorita. Es hora de cambiar, difícil asumirlo, muy triste, pero es la realidad.

sábado, 20 de agosto de 2016

Una cima demasiado alta



España pierde ante EEUU, desangrada en el rebote e indefensa ante el físico norteamericano / Australia, rival por el bronce y Serbia, de los yankees en la final

ESPAÑA 76 - 82 EEUU
De repente la ilusión, tan cercana como, rápidamente, inalcanzable. Tan pronto cerca en el marcador como lejos, imposible hacer frente a este equipo. Si además España concede infinitos rebotes (53 cogieron los americanos, 40 nosotros) todo se entiende más fácil. Eso y que el físico es mayor, que cuando aprietan, lo hacen de verdad. Tantas y tantas cosas que diferencian el baloncesto FIBA del NBA.

Enseguida marcó territorio EEUU (14-7, 21-10, 30-20) pero España se acercó a base de casta. Al borde del descanso entró un triple de Rudy (38-35) y se tuvo sensación de control durante un tiempo. Efímero, es verdad, pero la selección buscó correr y lo consiguió en un tramo de partido peligroso para el rival. No duró mucho, pero el tiempo suficiente para disfrutar del sueño. Luego el despertar fue brusco.

Entró la selección algo desconcentrada en el segundo tiempo, mortal. Ahí EEUU no perdona. Lejos de su mejor partido y con 22 puntos menos, al final, que la media del torneo, los norteamericanos impusieron su defensa, intensa, agobiante, durísima para el rival. Klay Thompson anotó dos triples mortales (69-58). En ese tercer cuarto la selección no dio muestras de acercarse, con posesiones largas y nunca clarificadoras. Mirotic estaba mermado por las faltas, Gasol seguía tirando como podía, Chacho y Rudy aportaban. La selección daba un tironcito pero EEUU machacaba las ilusiones. El último acto no invitaba a nada bueno. Ni siquiera aprovechaba la selección el partido inesperadamente malo de Carmelo Anthony y Kevin Durant.

Sin embargo, al no tener ya nada que perder, España manejó el tiempo y no se volvió loca. Con calma, con pasitos cortos, no le importó ir a remolque. La máxima de ellos tras triple de Irving (73 – 59). Anotaron dos contragolpes seguidos los españoles y con -10 en el marcador se vinieron arriba. Falló EEUU, anotó Gasol, anotó un tiro libre Carmelo y anotó Mirotic. La ventaja era de siete (76-69).

Y entonces, tras canasta de Durant, sobrevoló un triple de Chacho a 2.46 para el final. Era estar o no estar. Ponerse nervioso o dejarlo. El aro escupió la pelota que hubiera puesto a seis a España. Ahí se esfumó todo. La selección luchará por el bronce mañana ante Australia, maltratada vilmente por Serbia en una semifinal calamitosa que le impedirá a los aussies luchar por el oro. Así está la competición. En la final, la todopoderosa EEUU, su rival, una Serbia que sólo ganó a China y Venezuela en la primera fase, pero que ha ganado lo que tenía que ganar, los cruces.

Me dijo ayer José Manuel Puertas en El Primer Palo, en Esradio una frase que define bien el emparejamiento de ayer de la selección ante el poderío yankee. No es la mejor EEUU de los últimos años, quizá es una de las de menor nivel, pero España tampoco es la mejor. Ni Marc, ni Ibaka. Y si las dos no tienen su potencial máximo, siempre se impondrá EEUU: Porque USA, sigue siendo la mejor si el nivel de todos baja. Es así de simple.

Ahora a luchar por el bronce, impensable, hace dos décadas, incluso a principios de los 2000. Es una medalla, que era el objetivo. El oro era una quimera y se ha demostrado. Lo que sí es innegociable es el orgullo y la pasión que le ponen estos chicos, comprometidos al máximo con la causa. Ayer Calderón dijo que, si por él fuera, llegaba a Tokio. Gasol que iba a ir año tras año y que en el Europeo 2017, si está bien, acudirá. Todo un ejemplo.